1 de agosto de 2006


Foto de Chema Madoz





Continúa la vida y las horas pasan, sumergida la ilusión en aguas dulces. El reposo en el pequeño islote "Perejil", ya península. Sigue descendiendo el agua aunque mis sueños vayan ascendiendo minuto a minuto.

Para qué sufrir y añorar si esas aguas son como plumas de cisne para mi cuerpo desnudo. Mitigo el ligero cansancio tras la travesía, a nado, tumbada al sol como las lagartijas. Algunas me acompañan. Se quedan quietas junto a mi. Sólo el murmullo del agua que choca contra la roca cuando alguna lejana embarcación las hace despertar y las olas lamen mis pies.

En lo alto, el inverómil puente de hierro conduce a los portugueses hacia otros lares, algunos vienen de Francia, emigrantes doloridos por la ausencia lusitana. Retumban los camiones sobre el asfalto y yo sigo soñando.

De regreso, vuelvo a subir la empinada cuesta y me encuentro con mi hogar hecho de piedra y abultadas uvas. Me sigue todavía el reflejo del sol sobre el agua.

En soledad me miro en el espejo y sonrío.

30 de julio de 2006





Sin volver la vista atrás el verano se convierte en dulce y prolongado ocaso de agua y roca.

Qué digo? Acaso la mirada no se queda prendida en el horizonte amable de la lejana juventud?

Todo en derredor es como una acaricia interminable que comenzó en la infancia y dura, perdura imborrable en la memoria.

Y continúa cada año la misma sensación de placentero devenir. Los mismos caminos, las mismas sendas. Las moras enzarzadas entre mis dedos. El dulce sabor en los labios. Los pies acostumbrados a saltar sobre las aristas de las rocas, ariscas e indomables.

Nada cambia. Sólo el descenso imperturbable del agua, el ascender del tiempo. Mi tiempo.

28 de julio de 2006

O meu fado







Sí, ya sé, ya sé que los fados se cantan en las cantinas y en las tabernas de Aveiro o de Lisboa. Eso es lo que yo sé. Y en ambas ciudades escuché arrobada, en medio del silencio, voces que hablaban del amor y del dolor, de la dicha y de la angustia.

Pero los fados también se interpretan aquí, en Zamora, junto al Duero duradero que cantara Claudio Rodríguez, junto a aquél Duero de Gerardo Diego al que "nadie a acompañarle baja".

El Duero está ahora tan acompañado que hasta el fado portugués quiere besar sus aguas.

Ecos y voces de Portugal con nombres propios como Gonzalo Salgueiro o Antonio Chainho y el Grupo Novas Voces de Fado Antigo, nos han hecho estremecer ante el ábside del Convento de San Francisco, sede de la Fundación Rei Afonso Henriques.
Y todo, junto al Duero.

Va por vosotros, portugueses. Mi fado.

Fado es dolor
y angustia.

Es lluvia
y viento.

Fado el música
brisa en la mañana.

Es el alma que habla
el oído que escucha.

Fado es guitarra
y quimera.

Fado es fuego,
canela pura.

Fado es rabia
y es dulzura.

Fado son los ojos
que no ven
los que miran.

las manos que acarician
los besos que se pierden.

Fado es saudade
y es nostalgia.

Fado eres tú
soy yo.

27 de julio de 2006




Toda la sangre es roja...
y humus para la tierra agonizante.

Con Cristo...pero en los olivos y en la Cruz...
con la fiebre y la hiel
con la red y la esponja,
con la sombra y el llanto...
en la humedad cerrada de la angustia
en el reino de la semilla y de la noche
esperando...esperando a que broten de nuevo
la espiga...
la aurora...
y la conciencia.


León Felipe

26 de julio de 2006

¡¡¡ Hasta siempre Europeade...¡¡¡


Dos amigos de Coimbra con la bandera portuguesa.
Un grupo de griegos danzando.

Muchachas croatas.

Mujeres de Coimbra posando para mi cámara.

En el estadio Ruta de la Plata durante la jornada del acto de clausura de la Europeade.


Se fueron, pero volverán. Se fueron con el sabor agridulce de la despedida y Zamora se quedó otra vez sola, reflejando todavía muchas sonrisas compartidas en los semblntes.

Zamora vuelve al silencio de sus veintiún templos románicos, al impacto visual de su catedral de connotaciones bizantinas y al murmullo sosegado del Duero, cuyas aguas, hoy mismo, serán escenario aledaño de la quinta edición del Festival de Fados, ya un clásico, y que tendrá lugar en el antiguo Convento de San Francisco, sede de la Fundación Hispano Portuguesa Rei Afonso Henriques. Los fados impregnarán el ambiente de saudade y nostalgia, porque el fado es sentimiento del alma.

21 de julio de 2006





Es como una fuerza irresistible que doblega la voluntad.

Esas piedras, a uno y otro lado del camino me hablan, me susurran y me transmiten sensaciones que los hombres no son capaces ni de procesar en su mente.

El silencio, en su pesadez, hace liviano el paso y la armonía se adueña del paisaje.

El regreso, desde un remoto lugar, se patentiza. Como si salieran al paso otras vidas, en pretéritas épocas, al lado de inverosímiles seres.