22 de agosto de 2006


Nacemos y crecemos y aspiramos a crecer más y más
saber y conocer, descubrir, desentrañar misterios inescrutables.

Y, de pronto, hallamos esa similitud y nos atrapamos en ella.
Se detiene el ritmo de la respiración. Oh, milagro. Ahí, en el fondo marino, ahí, mi ser en una coracola. Me reconozco y me complazco en ello.

Ahí el epicentro. La vida misma. El silencio de las cosas.

21 de agosto de 2006

Como sortilegio genético donde el tiempo es algo más
que la vida en común, el desvarío ausente, íntimo, de los anhelos personales. Yérguese el silencio momentáneo
que todo lo conjuga.

Mientras transcurre el día y se viene la tarde, hecha horizonte.

Los eslabones sueltos.

19 de agosto de 2006



Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
como en tu rostro y tus acciones vía
que con palabras no te persuadía,
que el corazón me vieses deseaba.

Y amor, que mis intentos ayudaba,
venció lo que imposible parecía;
pues entre el llanto que el dolor vertía,
el corazón deshecho destilaba.

Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste

con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.

Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)

10 de agosto de 2006

Sueño de una tarde de verano





penso livar-me da casa e dos seus evangelhos
penso e fixo as próprias acçcoes do pensamento
e aproximando os pés das escadas escolho um novo método
quero entregar o corpo como as árvores que esperam
os animais mais felizes os sem as obrigaçoes de ter dono
e sao próximos do sol que sendo instante nao dissipa
o desacordo de outras vidas

Joao Ríos


Añadir más....?
Para qué.

Creí que fue un sueño.
Pero no lo fue.

Imágenes tomadas junto al Castillo de Alba en el transcurso de un recital poético a cargo de dos poetas portugueses: Joao Ríos y Bruno Neiva. Les acompañó el concertista Peixoto.


Faltan acentos. Lo sé.

9 de agosto de 2006


Quiebro del Esla en tierra de Alba


Entrada y salida al paisaje



El último nido del último vestigio del castillo


El paisaje me devora cada día
Me engulle en su soledad
mientras me descubre su descomunal
y sobrecogedor espacio.

Soy una niña
y mis ojos asombro
al sumergirme en el sueño de cada recodo
que encuentro a cada instamte.

Me he perdido entre la hojarasca
sin tálamo nupcial
ni sábanas de seda
sólo el murmullo del viento

azahar en los dedos
espuma blanca
en la palma de la mano
y así el paisaje.

7 de agosto de 2006

P/Instantes de O FOGO QUE A FRAGA FERRA






Por la elaboración de las palabras engarzadas sobre la sabiduría de todos los caminos. Porque en cada paso hay un misterio escrutable que el caminante desmenuza aunque después lo haga inescrutable por su compleja naturaleza.

La vida es pura simpleza, limpio devenir. Y en ese ir y volver el hombre se encuentra. Así nos encontramos todos.

Para ti amiga, que haces del pensamiento bálsamo suave que mitiga todos los dolores. Todos los errores. Todo lo que nos vamos dejando al avanzar. Todo aquello que seguimos buscando.