14 de septiembre de 2006



Todo se ha consumado.

Mientras el cielo se cubre de presagio otoñal, mi amigo Emilio pescó la última pieza de la temporada. Casi tres kilos. Antes de que se pase por la sartén, bien fritita, vamos a inmortalizarla.

El último baño en el embalse del Esla. Las dulces miradas de Toya y de Rebeca atienden a mi cámara.

Ahora ya. Adiós verano. Adiós.

13 de septiembre de 2006






Entre silencio y bruma recupero el tiempo
entre flores abrileñas,
entre agua y tierra.

Soy ahora musa abstracta
cobijada en magma
como latente imagen,
tal vez quimera.
Sueño inconcluso.

Sombras de un pasado reciente
que se pierde,
diluído y confuso.

12 de septiembre de 2006



Y yo soñé que mi padre me miraba
con aquellos ojos bravíos,
directos,
en los que destacaban un punto rojo que le confería una mirada
más bravía todavía.
Soñé que mi padre regresaba a casa con su ramillete
de flores silvestres en sus trémulas manos.
Soñé que tartamudeaba cuando oía la voz de mi padre
y me miraba.
Soñé que el Alzheimer era sólo un señor que así se apellidaba.
Yo soñé que mi padre había vuelto
para celebrar su cumpleaños
el cinco de octubre.
Para comprarnos una rosca de anís
el día del Oferetorio,
allí, junto a la Iglesia,
al lado mismo del cementerio,
justamente allí, donde ahora se encuentra,
ya sin mirada, ya sin manchitas rojas
ya sin nada que regalarme.

Yo soñé, creí soñar, que todavía crujían sus pisadas
y mi oído atento las seguían.

La otra noche, yo soñé.

10 de septiembre de 2006



Si ya la sensación no es alegría
sino dolor que desfigura el rostro,
no sólo el alma que va de vacío.
Es cuando el pensamiento se hace canto.
Y si no hay sueño ¿qué va a haber ahora?.
Si yo supiera lo que nunca es mío...
Y cómo luce cualquier cosa, y cómo
se oscurece y apaga,
casi desaparece
y se vuelve a encender en plaza y vena,
tan cercana y remota al mismo tiempo...
..............................................................(...)

Claudio Rodríguez. Sus últimos versos.

...y cómo no sentir, mi amigo
ese dolor
sin humos ni semilla
sin vástagos
sin casa y sin hermanos
sin madre y sin ciudad.

...porque después del sueño
qué va a haber ahora
si te envuelve el silencio
el cielo sin aurora.
Todo se apaga y se oscurece.
Todo fluye y se escapa.

9 de septiembre de 2006




Váysos amores
de aqueste lugar,
tristes de mis ojos
¿y cuándo os verán?

Yo me era niña
de bonito aseo,
y pusiera en vos
mi amor el primero,
y agora que os quiero
queréisme dejar,
tristres de mis ojos
¿y cuándo os verán?

Aún bien no sabía
de amor la aflicción,
cuando descuidada
os dí el corazón;
y agora que os quiero
me queréis dejar,
tristes de mis ojos
¿y cuándo os verán?


Cancionero Anónimo
Poesía española del Siglo de Oro.

6 de septiembre de 2006





No sé si este verano va a acabar alguna vez pero mientras no ocurra lo seguiremos disfrutando. Por mi parte, le sigo como fiel amante y me dejo querer, ya sea martirizando mis pies sobre este "malpaís" que dicen en la Isla de Fuerteventura al referirse a su suelo, por donde sólo transitan las cabras o alguien como yo pisoteando los cortantes fragmentos de pizarra, o dejándome acariciar por estas aguas benditas, que sin haber sido bendecidas por ritual eclesial, han sido besadas por la Madre Naturaleza.

Zambullirse en este plateado embalse cuando nada turba el silencio, y los pececillos, como pulgas, rodean el cuerpo, es como tocar el cielo del Olimpo bajo sinfonía de dioses.

Así siento yo los estertores del verano, del calor, de la placidez infinita que me proporcionan los lugares de mi infancia, en el Embalse de Ricobayo (Zamora).