3 de octubre de 2006


Escucha...
Escucha ese ruido de alas rotas.
¿De dónde viene ese ruido...?
¡Oh, el hombre, el hombre!
Y esa mirada de candor y de suplica...
¿de dónde viene esa mirada...?
¡Oh, el hombre, el hombre..!
Y ¿ese grito?
¿No es el grito de la inocencia asesinada?
(...)
¿Cómo se abre ese cepo?
¿Cuál es su mecanismo?
¡Trampas, trampas, trampas!
Y el carcelero y el juez
hablando de la Libertad.
Pero...¿quién es el carcelero,
cómo se llama el juez
y qué es la libertad?
Y las canciones infantiles...
el sueño de las vírgenes...
la voz del adolescente...
¿por qué las estrangulan...?

León Felipe
Poeta de Tábara(Zamora)

Y quiénes me estrangulan a mí
los gritos,
esos gritos silenciosos...

sordo el mundo,
sorda la tierra
el horizonte sordo
sordo el que oye y no escucha.

SORDOS.

28 de septiembre de 2006






Hoy voy a complacer a mi buena amiga Chonina, también mi favorita, y voy dejar seguir el curso del discurso de lo que puede dar de sí una tarde.

Ayer, las temperaturas en alza, me condujeron a mi lugar de asueto y relax de este verano. Iba convencida de que sólo el magma y el agua serían mis compañeros. Tal vez algún pájaro (por allí pocos, apenas hay vegetación).

Mis deseos se vieron truncados por estas imágenes que les muestro: Se celebraba un Campeonato Internacional de pesca del lucio. Allí los países representantes en sus banderas. Pude ver decenas de esos lucios con pesos superiores a los cuatro kilos. Interesante parafernalia postcaptura.

No se los enseño porque no tuve curiosidad de acercarme al "pescado".

Como los lagartos, tumbada sobre una peña, me dejé acariciar por el sol, mientras la brisa fluvial intentaba acariciarme también. Y yo, qué otra cosa podía hacer: pues dejarme acariciar.

Ya vencida la tarde nadé un buen rato. Yo sola. ¿Será mi último baño?

25 de septiembre de 2006






Representar la historia por paisajes naturales de la historia es árdua tarea del hombre. Volvemos una y otra vez a recorrer las mismas calles, idénticos rincones, y a cada paso, un eco, un murmullo, una pisada que cruje bajo la sonora piedra.

Zamora en otoño se llena de magia muda, sorda. Sólo el fluir del agua acompaña el latido silente. Hasta los que arriban a ella desde otros lares, captan esa sensación.

Zamora, "la bien cercada", olvidada del tiempo y del espacio llena y vacía al mismo tiempo. Se ilumina u oscurece a tenor de la mirada. A merced de la voluntad.

24 de septiembre de 2006





Domingo matinal.
Como testigo el cielo. Preñado de nubarrones.

Preñado tal vez, de tierna preñez, el blanco vestido nupcial.
Todo cabe.

Amurallado el tiempo como se amurallan las perspectivas
bajo esta lluvia que cala hasta los huesos. Como fondo el gran ojo del puente. El río reparador, río mesetario y atlántico.

Sentarse y esperar a que afloren las necesidades. De cada cual.
Cada cual con sus necesidades.

Al fin y al cabo, necesitamos cuando nos necesitan.

22 de septiembre de 2006





Se cree el otoño que ha llegado y, como asíduo, ha pasado desapercibido.
No ha sido así. El otoño ha barrido las últimas briznas de polvo del verano y un desasosiego impregna el alma errante.

El otoño empuja con fuerza ante esta resistencia del tiempo que se empeña en detenerse, como se detienen los siglos en las quejumbrosas paredes, en el cubo milenario por donde se filtra el viento.

Es ahora, ante el inminente invierno de la vida, cuando cunde el desasosiego existencial, esa ansiedad que turba la respiración al caer el día, acaso al levantarse, al abrir los párpados y percibir que una lágrima furtiva resbala.

Esas calles otoñales se llenan de silencio, de pasos lentos, de ancianos yermos, cuya existencia es pasado sin futuro. Ancianos silentes, lacrimosos, extraños, extrañados ante la aparición del otoño más largo y pronunciado. Más desasosegado.

17 de septiembre de 2006





Siempre el peligro.

Ni el descenso brusco de las temperaturas, ni la lluvia caída recientemente han sido suficientes. Sigue el fuego arrasador convirtiendo en ceniza todo lo que toca. Por suerte, el agua estaba allí y los helicópteros hicieron bien su trabajo. Mientras, los curiosos disfrutaron del inusual espectáculo. Ocurría esta misma tarde.

Caso fortuito, o la irresponsable mano del pirómano...?