16 de octubre de 2006

Toro y sus fiestas





Remedios, pócimas, dulces, caireles, caballos, asnos zamoranos, aperos de labranza, música, charangas, alegría y buen humor, fueron protagonistas a lo largo de este fin de semana en la vecina ciudad de Toro, una villa palaciega y antañona donde cada calle es historia y cada casa una epopeya amable.

La Fiesta de la Vendimia de Toro es un homenaje multitudinario a Baco, lagar amimbrado y almibarado a rebosar de uvas bruñidas o de "lagareada" amable de caricia al sol.

No ignora casi nadie que España entera, de norte a sur o de este a oeste, celebra sus fiestas con gran algarabía, pero todos han de saber que Toro es especialista, especializada, en conmemorar las suyas. La llamada "Corredera", una calle apreciable con un sólo golpe de vista, flanqueada por la Cúpula de la Colegiata de un lado y por La Torre del Reloj por otro, es protagonista del pueblo liso y llano que sonríe, ríe a carcajadas y se comunica sin problemas, porque éstos se han dejado en casa, bien encerrados entre los silentes muros de piedra.

Esta fiesta de la Vendimia, candidata a ser nominada de interés turístico internacional, ha concitado este año 58 carros desfilantes ante el embobamiento natural de los semblantes de las gentes.

La mañana dominguera de ayer, Toro fue ágora pública donde cada cual ofreció su discurso. Había que hacer un gran esfuerzo para dilucidar si una se encontraba en la ciudad castellana o en cualquier zoco de Fez o de Estambul, tan auténtico su mercado medieval, tan actores sus protagonistas, vendedores de toda suerte de artilugios.

Toro es ejemplo vivo de fiesta y productividad. El vino es su seña de identidad, sus gestores la panacea y el pueblo, único, singular, como lo es su ciudad.

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7 de octubre de 2006




Tengo lo ojos cerrados, padre
y estoy mirando tu cara
y esos ojos tan hermosos
que al mirarlos,
cuando niña,
me asustaban.

Tengo los ojos cerrados, padre,
y estoy mirando tu manos,
que se agitan,
que solicitan,
lánguidamente,
caricias.

Huyeron padre, de tí,
tu energía,
tu gran personalidad,
tu simpatía,
tu carisma sin igual,
tu hidalguía...

Tengo los ojos cerrados, padre
y no puedo decirte, padre,
ni siquiera demostrarte,
que yo te he querido, padre,
que te quiero.

Se me pasó el 5, día de tu cumpleaños.

"In memoriam"

3 de octubre de 2006


Escucha...
Escucha ese ruido de alas rotas.
¿De dónde viene ese ruido...?
¡Oh, el hombre, el hombre!
Y esa mirada de candor y de suplica...
¿de dónde viene esa mirada...?
¡Oh, el hombre, el hombre..!
Y ¿ese grito?
¿No es el grito de la inocencia asesinada?
(...)
¿Cómo se abre ese cepo?
¿Cuál es su mecanismo?
¡Trampas, trampas, trampas!
Y el carcelero y el juez
hablando de la Libertad.
Pero...¿quién es el carcelero,
cómo se llama el juez
y qué es la libertad?
Y las canciones infantiles...
el sueño de las vírgenes...
la voz del adolescente...
¿por qué las estrangulan...?

León Felipe
Poeta de Tábara(Zamora)

Y quiénes me estrangulan a mí
los gritos,
esos gritos silenciosos...

sordo el mundo,
sorda la tierra
el horizonte sordo
sordo el que oye y no escucha.

SORDOS.

28 de septiembre de 2006






Hoy voy a complacer a mi buena amiga Chonina, también mi favorita, y voy dejar seguir el curso del discurso de lo que puede dar de sí una tarde.

Ayer, las temperaturas en alza, me condujeron a mi lugar de asueto y relax de este verano. Iba convencida de que sólo el magma y el agua serían mis compañeros. Tal vez algún pájaro (por allí pocos, apenas hay vegetación).

Mis deseos se vieron truncados por estas imágenes que les muestro: Se celebraba un Campeonato Internacional de pesca del lucio. Allí los países representantes en sus banderas. Pude ver decenas de esos lucios con pesos superiores a los cuatro kilos. Interesante parafernalia postcaptura.

No se los enseño porque no tuve curiosidad de acercarme al "pescado".

Como los lagartos, tumbada sobre una peña, me dejé acariciar por el sol, mientras la brisa fluvial intentaba acariciarme también. Y yo, qué otra cosa podía hacer: pues dejarme acariciar.

Ya vencida la tarde nadé un buen rato. Yo sola. ¿Será mi último baño?

25 de septiembre de 2006






Representar la historia por paisajes naturales de la historia es árdua tarea del hombre. Volvemos una y otra vez a recorrer las mismas calles, idénticos rincones, y a cada paso, un eco, un murmullo, una pisada que cruje bajo la sonora piedra.

Zamora en otoño se llena de magia muda, sorda. Sólo el fluir del agua acompaña el latido silente. Hasta los que arriban a ella desde otros lares, captan esa sensación.

Zamora, "la bien cercada", olvidada del tiempo y del espacio llena y vacía al mismo tiempo. Se ilumina u oscurece a tenor de la mirada. A merced de la voluntad.

24 de septiembre de 2006





Domingo matinal.
Como testigo el cielo. Preñado de nubarrones.

Preñado tal vez, de tierna preñez, el blanco vestido nupcial.
Todo cabe.

Amurallado el tiempo como se amurallan las perspectivas
bajo esta lluvia que cala hasta los huesos. Como fondo el gran ojo del puente. El río reparador, río mesetario y atlántico.

Sentarse y esperar a que afloren las necesidades. De cada cual.
Cada cual con sus necesidades.

Al fin y al cabo, necesitamos cuando nos necesitan.