
Que tal?




Como cuando alguien nos regala rosas recién cortadas que se miran con embeleso y gratitud, así he mirado yo estos pequeños tesoros olvidados y hallados, tras buscar ese orden que siempre se debe a las cosas que apartamos de nuestra vida. Una amarillenta carta de una vieja amiga fechada el 13 de enero de 1970 en el interior de una de las agendas que manejaba a diario para llevar mis cuentas, cuando los primores de una reciente vida matrinonial hacía que fijáramos en la memoria aquéllo que pasaría desapercibido.


"Que quede claro que yo soy homosexual declarado, pero con eso hago lo mismo que con lo demás, no voy pregonándoló porque no soy "la violetera"
Apenas restan quince minutos para que concluya el Día de Todos los Santos y me siento un poco aturdida, perdida y apenada y no sé por qué ilustro este post con esa imagen robada hace dos días a una calle de Madrid. Me acababan de comunicar la muerte de una amiga, no por esperada -el terrible cancer- menos dolorosa.