Hoy no tocaba, ni mucho menos, que yo pusiera estas imágenes. Juro que nada más lejos de mi intención, últimamente tendente hacia la languidez del horizonte amplio y sereno, como gustaba a Machado, avistando la amplia paramera y meseta castellana. Pero hoy, después de varios días de asueto bloguístico y andar por el amplio mundo de Fitur (traeré imágenes más adelante) me encuentro con que este artilugio ha cambiado las cosas y me las veo y me las deseo para entenderme con el sistema. De hecho, sin querer, he borrado yo misma varios de mis posts y ahora no tengo ni reapajolera idea de cómo recuperarlos. Tendré que recurrir a mi amigo lisboeta Carlos Sousa para que me ayude.
El caso es que probaba y probaba y puse esas fotos de una calle zamorana muy pintoresca: "Calle de los Herreros". Una especie de antro nocturno de juventud donde los fines de semana se muestra abarrotada de chusma provocadora empuñando su copa, sea verano o invierno, haga 30 grados sobre cero, como 5 bajo cero. Da igual. De cada local sale una música tan estridente que se hace imposible oír al de al lado. Allí no se va a dialogar, se va simplemente a beber. Porque sí, porque hay que emborracharse para desinhibirse y ligar con el que cuadra o la que cuadra. Pero la calle es pintoresca, bellísima, con reminisciencias árabes, judías, antiguas, que invitan a soñar y a pasear a esas horas donde el silencio es casi evangélico y los sonidos de vecindad gozosa.
La noche hace a la calle provocadora, como lo son los letreros de los bares como las muestras que os dejo. Casi todos ellos están escritos con faltas de ortografía, para eso, para cabrear al erudito y divertir al vulgo chabacano.
En fin. Después de ver las fotos he decidido dejarlas porque lo merecen y porque, hasta con un poco de imaginación se huelen las fritangas y los guisos típicos donde se pueden degustar, desde unas ancas de rana hasta una crestas de pollo con pimentón.
Hoy estoy siendo discursiva, mucho más de lo que acostumbro. Pero, pensándolo bien, puede que vuelva a retomar la costumbre. Sana por demás y de "natura" . Pero he ido abandonándola y me descubro sintetizada como la abreviatura.
No sé, no sé. Esta calle de los Herreros, ahora tan silenciosa y vacía, me hace reflexionar.
A ver si consigo arreglar los desaguisados.
















