23 de marzo de 2007




Hay un poema que aún no se ha escrito/
y el poema soy yo
cuando sé que tú eres
poema en mi poema,
en ti y en lo que ves,
en lo que mi hombro dice cuando apoyas/
en él toda tu vida,
y cada vez que dices que me quieres
me hago poema yo,
y cuando con la mano
buscas mi protección
yo soy niña también,
también soy tú.
Y no voy a hacer caso
a quien quiera tratarte con dureza,
voy a ser todo un padre,
todo amor, todo madre,
todo hermano pequeño,
todo bebé en tus brazos,
voy a ser todo tú.

Santiago Tena
http://tenasantiago.blogspot.com/

El día de la poesía me acogió Madrid. Y otra vez el Prado, y Velázquez por la calle, sus Meninas en las ventanas para ver y ser vistas. Y Neptuno salpicado sobre el agua de la fuente. Y un frío serrano que helaba el alma.

Leí hace unos días en un blog que la comunicación sólo tiene razón de ser mientras se miran los ojos del interlocutor y ellos nos miran a nosotros. Naturalmente, estaba haciendo alusión a tantos amigos virtuales como hacemos cada día, tan sólo con pegarnos a la pantalla del ordenador.

Razón no le falta a este amigo. Lo que ocurre es que de la virtualidad se pasa a lo real a poco que nos empeñemos. Y sin empeño alguno. Simplemente, las cosas ocurren.

Y fue el día de la poesía que Santiago Tena, un amigo virtual que dejó de serlo, me regaló un hermoso libro del que rescato un poema en el que la ternura de un padre me ha dejado a mí, casi sin aliento.

Santiago confecciona con las palabras un jardín primaveral en el que las flores buscan su espacio para florecer y no restar fragancia a las demás.

Gracias amigo por tu excepcional regalo en día tan especial.

18 de marzo de 2007






La mañana se presenta jubilosa y hay que aprovechar el día. El pueblo de San Vitero nos esparaba con una pradera repleta de burros y de buches. Se celebra el tercer año consecutivo de la subasta de esos buches que nos evocan a nuestro "Platero" y nos recuerdan a nuestra infancia, sobre todo a los que tuvimos la suerte de conocer a estos preciosos animales cuando fuimos niños, cuando nos subíamos a sus lomos y nuestras frágiles piernas azuzaban las peludas panzas para que trotaran a nuestro gusto.
San Vitero hoy ha sido una fiesta jubilosa y lúdica teñida de una primavera incipiente con tientes casi veraniegos. Miles de personas de España y Portugal han compartido viandas y conversación, han hecho tratos y se han intercambiado productos. Todo ha sido algarabía y jolgorio, bailes y dulzainas. También, cómo no, presentes las autoridades: diputados, concejales, el presidente de la Diputación, el Consejero de Agricultura...cámaras de televisión siguiendo sus movimientos y sus palabras, pero los protagonistas verdaderos han sido los burros zamoranos, esta especie en vías de extinción que preocupa al pueblo zamorano, pero que se trabaja y se hace lo imposible para que no ocurra tal cosa. Según estadísticas, sólo viven algo más de un millar de estos ejemplares y el noventa por ciento se encuentra localizado en Zamora. Desde instituciones y colectivos se toman las riendas para organizar eventos y programar acciones para que se reproduzcan. Al parecer, se ha comprobado que estos animales son muy aptos para paliar enfermedades psíquicas y, de hecho, ya hay programas que funcionan en diferentes puntos de España y fuera de ella.
Para mi, la visita a San Vitero ha sido doblemente gratificante pues he vuelto a recorrer parajes que me son gratos y me traen recuerdos imborrables y porque he estado rodeada de familia y amigos.
La felicidad es esa "rara avis" que nos tantea a cada instante, que revolotea a nuestro alrededor y nos devora cuando no sabemos apreciarla.

15 de marzo de 2007


Hoy podría haber colocado en este post una imagen más acorde con mi primaveral estado de ánimo, y también porque la climatología es amable: el sol calienta lo justo, el viento es brisa y acaricia la piel y todo en derredor es jubiloso.
Sí, hoy podría haber captado alguna imágen del Duero por donde las aves, de dos en dos, celebran nupcias en sus tálamos arbóreos y los enamorados caminan cogidos de la mano enarbolando idéntica sonrisa.
Sí, hoy es un día especial, porque mi gatita Venus ha parido un único vástago. Todavía no he podido adivinar si macho o hembra. Sólo sé que es blanco como la nieve, como ella cuando era bebé. Ahora ya es una anciana gatita de dieciséis años.
Sí, hoy es un día más que especial. Mi madre cumplió años hace dos días y el proximo sábado le preparamos una fiesta. Nos hemos reunido los cinco hermanos y habrá alegría y risas. Tal vez alguna discusión. Pero nunca "la sangre llega al río".
Sin embargo, hoy quiero mostrar esta imagen hecha por mi padre, allá por los años treinta. Un poco tétrica y oscurantista, acorde con el tiempo que se aproxima. Y en Zamora es un tiempo muy especial, tiempo de Semana Santa, esa semana que nos envuelve a todos en un halo de añoranza. Y yo añoro a mi padre que se fue porque el aire ya huele a flores silvestres, a aceitadas y a cera derretida, porque la gente se regocija con la llegada de los hijos de la diáspora y porque esa imagen me reconcilia a mi con mis "enemigos," con esos que no me quieren tanto como yo les quiero a ellos.

8 de marzo de 2007


Hoy, dicen, es el Día de la Mujer Trabajadora. Y, hoy, yo quiero rendirle un homenaje a mi abuela Tomasa, que se fue hace diez años, a los noventa y nueve. Queríamos haberle celebrado los cien pero no nos fue posible, pese a que mi abuela tenía una salud de hierro. Se fue una tarde de verano, al llegar la noche. Dijo, al irse a la cama, que tenía frío, dobló sus rodillas y expiró.
Nunca estuvo enferma y jamás demostró estar cansada. Le pasó desapercibida la menopausia. Un día, lo manifestó así a sus propias hijas: "en mi vida tuve yo semejanes menopausias, como vosotras".

Crió cinco hijos dándoles de mamar a todos ellos y además -eran otros tiempos- fue ama de cría de dos hermanas. Le sobraba leche y bríos también. Siempre mantuvo el gesto erguido, la mirada -de ojos diminutos- fija en su interlocutor y trabajó incansable como lo requiere una vida en el campo y dedicada a la labranza.

Las mujeres de entonces no necesitaron nunca días especiales ni homenajes públicos. Eran ellas, con su presencia y dignidad las que homenajeaban el día a día con su esfuerzo. Y bastaba con ello.

Hoy me acuerdo especialmente de mi abuela Tomasa y por eso la traigo aquí, al lado de su hija, su nieta mayor y bisnieta. Cuatro generaciones unidas.

7 de marzo de 2007




Hoy me he acercado, bordeando el Duero, hasta la desembocadura del Valderaduey y me he detenido justamente en el lugar en que ambos ríos se confunden.

Mi vieja bicicleta resiste sin que la intemperie le afecte. Un poco ferruginosa, es verdad, pero se mantiene vigorosa y me ayuda a recorrer ignotos caminos. Y a pensar. Nada como pedalear para mantener la mente activa. Precisamente hoy volví a acordarme de Franco. Ya había contado aquí que mi bici tiene los mismos años que la democracia española. Es decir, la compré cuando murió Franco y por esa razón la llamo "demo" -de democracia- y no quiero desprenderme de ella, es como si fuera el nexo que me mantiene al pasado, a mi pasado.

Hace muy poco tiempo, derribaron la última estatua de Franco. Creo que fue en Madrid, pero no estoy segura. Nadie pensamos en el dictador, nadie nos acordamos de él. Acaso yo cuando subo en mi "demo" -un símbolo más de aquella extinta España- .

Y yo...que ni soy franquista, ni leninista, ni comunista, ni del pepé, ni del pesoe, ni de nada...

Dios mío, ¿se puede ser tan apática y atípica, hoy en día, con lo que está cayendo...?

Y para remate, Amparo, colombiana, de 40 años, no tiene ni idea de quién era Franco. En su vida lo había oído nombrar. Le preguntaría a su hermana más pequeña, a ver si ella sabe ...?

5 de marzo de 2007



Imágen del Cristo Yacente, obra del gran imaginero Gregorio Fernández.

En la madrugada del Jueves Santo, en la plaza de Viriato, ante miles de fieles, el Coro Sacro de Zamora, compuesto por voces masculinas entonan el Miserere.

Podéis escucharlo aquí:

http://larushka86.blogspot.com/ (Fecha 1 de Marzo)