Hay un poema que aún no se ha escrito/
y el poema soy yo
cuando sé que tú eres
poema en mi poema,
en ti y en lo que ves,
en lo que mi hombro dice cuando apoyas/
en él toda tu vida,
y cada vez que dices que me quieres
me hago poema yo,
y cuando con la mano
buscas mi protección
yo soy niña también,
también soy tú.
Y no voy a hacer caso
a quien quiera tratarte con dureza,
voy a ser todo un padre,
todo amor, todo madre,
todo hermano pequeño,
todo bebé en tus brazos,
voy a ser todo tú.
Santiago Tena
http://tenasantiago.blogspot.com/
El día de la poesía me acogió Madrid. Y otra vez el Prado, y Velázquez por la calle, sus Meninas en las ventanas para ver y ser vistas. Y Neptuno salpicado sobre el agua de la fuente. Y un frío serrano que helaba el alma.
Leí hace unos días en un blog que la comunicación sólo tiene razón de ser mientras se miran los ojos del interlocutor y ellos nos miran a nosotros. Naturalmente, estaba haciendo alusión a tantos amigos virtuales como hacemos cada día, tan sólo con pegarnos a la pantalla del ordenador.
Razón no le falta a este amigo. Lo que ocurre es que de la virtualidad se pasa a lo real a poco que nos empeñemos. Y sin empeño alguno. Simplemente, las cosas ocurren.
Y fue el día de la poesía que Santiago Tena, un amigo virtual que dejó de serlo, me regaló un hermoso libro del que rescato un poema en el que la ternura de un padre me ha dejado a mí, casi sin aliento.
Santiago confecciona con las palabras un jardín primaveral en el que las flores buscan su espacio para florecer y no restar fragancia a las demás.
Gracias amigo por tu excepcional regalo en día tan especial.









