1 de abril de 2007

"Tincho"





Se llama "Tincho", nombre bisílabo, como deben ser los nombres de los animalitos domésticos, para que de un golpe de voz, sepan que nos dirigimos a ellos. Le puso el nombre la nietecita de una amiga mía, Carmen María. "Tincho" tiene menos de un mes y es una delicia. Su madre, "Venus", no se aparta de su lado y ambos se arrullan sin cesar y ronronean de placer por el hecho de sentirse juntos. Pero pronto, una vez concluido el destete, Venus se pondrá muy nerviosa pues no podrá controlar a su gatito y necesitará perderlo de vista. Así son los animales irracionales de racionales. Y es que nos dan lecciones a los humanos. Me he preguntado muchas veces qué ocurriría si la raza humana se comportara de la misma forma. (................) Pero no quiero seguir divagando.
Quiero regalarle el gatito a Lara. ¿Serías capaz de aceptarlo? Sólo tienes que incorporar a tus enseres: una cajita para la tierra y dos recipientes especiales, uno para el agua y otro para la comida. Ah, y una pequeña palita para limpiar la arena cuando sea necesario. Nada más. Y disfrutarás de una gran compañía.
Un beso Lara.
¿Qué me dices?

31 de marzo de 2007

Para tí Lara y para todos los amigos







Veintisiete fotografías son las que ilustran "Huellas de Emoción" y otros tantos textos para dar argumento a lo que significa la Semana Santa para muchos zamoranos.
Nombres como Carlos Amigo, Cardenal Arzobispo de Sevilla, Andrés Vázquez, torero, Jesús López Cobos, el toresano más universasl, Javier Gómez de Liaño, el Juez que se sintío injuriado, la soparano Teresa Berganza , la actriz Nati Mistral, la que recita con la voz más profunda, Quintín Aldea, Académico de la Real Academia de la Historia, el escritor Jesús Ferrero. el poeta Jesús Hilario Tundidor, el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, los periodistas José Luís Pécker gran conocedor de todos los imagineros españoles y muy concretamente de los zamoranos o Antonio Casado, el empresario Augusto Alonso de Auditorium Hoteles, Luciano García Lorenzo, director durante tantos años del festival delTeatro Clásico de Almagro, el campeón del mundo de motociclismo Angel Nieto y, cómo no, el alcalde de la ciudad Antonio Vázquez y el nuevo obispo don Gregorio Martínez Sacristán entre otros, han dejado plasmadas en esta obra sus sentimientos más arraigados y sus emociones más profundas lo que justifica perfectamente el título de este libro, porque dejar huella es el verdadero afán del hombre y en ello encuentra su premio y su castigo.
Como coordinadora y directora de este trabajo he de decir que ha sido para mí un auténtico placer y un privilegio ir descubriendo, una a una, todas esas huellas, todas esas emociones, que se han venido a sumar a las mías propias y que os dejo aquí:
Y a mí, quién va a sosegarme tras estas emocionantes huellas de los que me preceden...?
Aquií se han revolucionado los recuerdos, la fe, la esperanza, la añoranza, la pasión por lo de uno, por lo que fue y permanece pese a los avatares de cada cual, pese a la lejanía y circunstancias. Todo se ha revolucionado muy adentro y el nudo estrangula y se hace más tenso e inverosímil para que resista a la fuerza de tanta belleza, para que se rindan los ojos o las rodillas ante tanto dolor, ante tanta plegaria, ante tanto afán.
Las imágenes conviven en el recuerdo como el beso o como el pecho de la madre que nos guía y protege. Ambos nos alimentan de por vida y a ellos recurre nuestra memoria como el amante fiel recurre a la suya a cada instante, para evocar a su amada.
Semana Santa: siete dís con sus siete tardes y sus siete noches, con sus siete alboradas con niebla y frío, con sol y con lluvia, con lágrimas que escapan y resbalan por las mejillas, unas veces por el frío, otras por la emoción. Siete días como esas Siete Palabras que encierran la Gran Verdad sobre la Pasión del Señor. Todos en manos de todos y todos solos.
Huellas de emoción, huellas de cirios derretidos en el suelo, huellas de pies descalzos, huellas de aromas añejos que aparecen con la brisa, al doblar cualquier esquina. Huellas que se esculpen en las aguas del Duero y tiemblan al gemir las campanas de la Catedral. Huellas de abrazos entre amigos, de gritos y de susurros. De cánticos y de risas. Huellas, huellas, huellas.
Zamora, en Semana Santa, es el nexo espiritual. La ansiada meca occidental a la que hay que acudir puntual para, sentir lo más íntimo y lo más descarnado. Unos evocarán a los santos de sus pueblos, a las ancianas arrodilladas, encorvadas sobre sí mismas. Otros sentirán estremecidos el estruendoso crujir de la carraca a su espalda. O el tristísimo tañer de campanas allá, en lo más alto de la espadañaa...O vivirán el luto obligado de la época sin música, sin ruido, sin alegría: había muerto el Hijo de Dios y el luto obligaba a bajar los ojos y a cerrar el alma. Unos y otros, cada cual con sus recuerdos, cada cual con sus vidas. Todos unidos sintiendo la misma emoción.
Ha cambiado la historia de nuestros días. Los zamoranos saben callar y temblar, saben que su Semana Santa es el patrimonio más vital que han heredado de sus mayores y lo viven con intensidad para hacerlo vivir a los que, todavía llevan de la mano.
Concha Pelayo.

30 de marzo de 2007



Llegan a la boca como barco a puerto, con ganas de beberse el paisaje.
Tropiezan con el paladar y su sabor se expande suavemente por los recovecos de la cavidad bucal.
Angelusa ¿qué quieres que te diga de estos borrachitos de Alcañices...?
Pues que superan a los rebojos, madalenas, aceitadas, torrijas...incluso a los mismísimos churros de San Juan de Puerta Nueva.
He brindado por tí. Y con una copita del vino de Oporto.
¡ Va por tí, amiga!
El acto de esta mañana fue breve pero intenso. Cuando consiga arreglar mi escaner -no sé qué mosca le ha picado- pondré un post sobre esas "Huellas de emoción" que hoy han visto luz y taquígrafos.
Un beso Angelusa. Gracias por tus presentes.

29 de marzo de 2007





Ya lucen sobre la fachada del Ayuntamiento de la capital los estandartes de las distintas procesiones que desfilarán estos días de Semana Santa.

Ando tan ensimismimada que no me daba cuenta de que hoy se trasladaba el Nazareno de San Frontis hasta la Santa Iglesia Catedral y casi me doy de bruces con el cortejo. Siempre llevo mi cámara a todas partes y hoy, mira por dónde, no la llevaba, pero pude contemplar la silueta de la imagen del Nazareno cuando era introducida en el impresionante y singular templo.

Y tampoco la llevaba esta misma mañana, en mi paseo habitual por el Duero -tan fotografiado lo tengo- para captar una imagen que, casi seguro, no la olvidaré nunca.

Caminaba junto a mi amiga Marisol en animada conversación mientras íbamos contemplando las aguas, milagrosamente transparentes, del río y a los patitos, ya crecidos, que buscaban alimento entre los arbustos que crecen por las orillas. De pronto, reparamos en una mujer que estaba abrazada fuertemente a un árbol. La frente la tenía apoyada sobre la corteza. Estaba completamente inmóvil. Nos paramos sorprendidas unos momentos sin que ella notara nuestra presencia. Parecía estar sumida en profunda meditación y ajena a lo que la rodeaba. Segumimos caminando volviendo la cabeza a cada paso para ver lo que ocurría, pero la mujer no se movió. La perdimos de vista mientras nos alejábamos comprobando que seguía en la misma posición.

El suceso nos hizo elucubrar de mil maneras posibles. Yo referí a mi amiga que, en una ocasión, escuchando a Saramago en una entrevista que le hacían en una emisora de radio, contaba que su abuelo, ya muy enfermo, se lo llevaban de la casa donde vivía a, no recuerdo muy bien dónde. Y antes de salir de la casa, su abuelo salió al huerto y fue abrazando, uno a uno, a todos los árboles que había plantados. Así se despedía de sus amigos los árboles, de su casa, de sus cosas. Siempre recordaré al abuelo de Saramago abrazando a los árboles.

¿Qué pasaría por la cabeza de esa mujer, abrazada estrechamente a un árbol del Duero, esta misma mañana?

26 de marzo de 2007

Para Angelusa de Alcañices

Apenas han transcurrido dos horas desde que nos despedimos, tú camino de Alcañices, yo con el recuerdo fresco de nuestro encuentro.

Te presenté a mi gatita Venus y a su único retoño del último parto. Como te quedaste con ganas de fotografiar a ambos lo hago yo para que los guardes en tu archivo.

No te lo conté porque apenas tuvimos tiempo, tantas cosas quisimos decirnos. Mi gatita parió dentro de un armario pese a que le tenía preparada su cajita. En un descuido mío, debió abrir con su patita la puerta corredera del habitáculo . Y allí se introdujo para parir sobre un montón de mullidos jerseys. Por la noche y sin que yo me hubiera percatado, y creyendo que todavía no se había producido el alumbramiento, en medio del silencio de la casa, escuché a mi espalda un suave maullidito al tiempo que veía a Venus, de un salto, introducirse en el armario. Allí estaba el gatito. Como novedad, este es el primer parto de mi gatita al que no asisto personalmente. Soy su partera. Sin tocarla, eso sí. Pero su partera psicológica.

Ha sido un auténtico placer haberte conocido.

Besos.


25 de marzo de 2007




¿Qué es poesía ?
-me preguntó al pasar la voz-

Volví al poemario: " Aunque Dios tenga sed" de Santiago Tena y leí:

Sabes,
sin saberlo,
de mí,
lo que yo sé:
que estoy donde tú estés.
que siempre estás aquí,
que siempre me repito y nada sé.
Lo sé mejor que tú:
y quiero que no estés
(y siempre estás y sabes
que lo sé).


Eso es poesía. Sin duda.