Siempre quise que llegara el momento y llegó. Bercianos de Aliste no paró de sonar en lo más profundo de mí durante mucho tiempo. La aventura se hizo efectiva cuando, sin mediar palabra, preparé los bártulos y me encaminé a vivir una manifestación de religiosidad popular con mayúsculas. En aquel pueblo zamorano, en pleno Campo de Aliste y al Oeste de la capital de provincia, sus apenas doscientos habitantes escondían algo, algo valioso y meritorio: la tradición de un acto religioso encabezado por la bandera de la sinceridad y del compromiso divino.Oscar Delgado Barrientos.

Fotografías de Xavier Ferrer- 1998
Cuando la belleza es innegable y el rito una tradición, qué importa creer o no creer, sentir o no.
El hombre es el único ser capaz de preservar lo que le legaron y su obligación es saberlo transmitir. Cada cual que "haga de su capa un sayo".




