Llegar al aeropuerto de Langkawi es ya un espectáculo. Con un tren eléctrico automático que conecta unas terminales con otras, grandes ventanales, triples alturas y techumbres de formas extrañas que se sostienen por enormes tubos en forma de Y. Y mientras se camina se deja ver la vegetación en todo su furor rodeando el edificio. En su interior compiten el lujo y la comodidad, la limpieza y el orden. Lujosas tiendas donde se muestran las más prestigiosas firmas. El viajero se queda boquiabierto.

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5 de octubre de 2007
Langkawi - MALAYSIA (2)
Llegar al aeropuerto de Langkawi es ya un espectáculo. Con un tren eléctrico automático que conecta unas terminales con otras, grandes ventanales, triples alturas y techumbres de formas extrañas que se sostienen por enormes tubos en forma de Y. Y mientras se camina se deja ver la vegetación en todo su furor rodeando el edificio. En su interior compiten el lujo y la comodidad, la limpieza y el orden. Lujosas tiendas donde se muestran las más prestigiosas firmas. El viajero se queda boquiabierto.
3 de octubre de 2007
Malaysia: KUALA LUMPUR (1)
"Selamat Datang": Bienvenidos, amigos, a Kuala Lumpur, la principal ciudad de Malasia que nació en el siglo XIX, cuando era, tan sólo, un pueblo minero destinado al comercio del estaño. Hoy, KL es una gran metrópoli cuyo dinamismo atrae a gentes ávidas de actividades comerciales, políticas, culturales e internacionales.
Como dato curioso, las torres cuentan con una pasarela situada a 44 pisos de altura que une ambas torres. El puente consta de 2 alturas y permite el tránsito entre los diferentes departamentos (despachos, salas de reuniones, comedores, etc…), siendo también una vía alternativa de escape en caso de incendio en alguna de las torres. Además de su funcionalidad, el puente simboliza “una puerta hacia el infinito del cielo”.
19 de septiembre de 2007
El Esla
Me despido del verano como las hojas marchitas en otoño, dejándose llevar a merced del viento, agitadas y estremecidas, huyendo de acá para allá, sin saber exactamente donde detenerse.
Hay veranos así, opacos, de tan claros- ensombrecidos- de tan cálidos, helados. Hay veranos que sonríen, ríen a carcajadas y lloran a un tiempo.
Me despido del verano en familia, visita al vecino Portugal y dando un breve paseo en barco por las aguas del río de mi pueblo. Bendito río y bendito pueblo, sosiego de mis ansias, sosiego de mis miembros. Este verano loco, el Esla ha estrenado un pequeño pantalán del que parten escuetas embarcaciones donde se rema y pedalea o se surcan las aguas en catamarán para descubrir nuevos paisajes allende las playitas conocidas y abruptas orillas.
El Esla tiene mucho que decir. Mucho me dice a mì.
Hasta la vista amigos. Hasta pronto.
19 de agosto de 2007
Bragança medieval
Bragança, esa ciudad de Trás-os-Montes, siempre verde y siempre acogedora, se ha visto, en estos días, engalanada como lo estaba allá por el 1300 cuando los reyes eran dueños, no sólo de las tierras sino de la voluntad de sus hijos. Tal es el caso de Don Alfonso IV, quién pretendió casar a su hijo, el infante Don Pedro con Doña Constanza de Castilla, despreciando los sentimientos de éste, enamorado perdidamente de Inés de Castro, dama de compañía de la infanta de Castilla.
Una bonita y trágica historia de amor como son casi todas las grandes historias de amor, sin un final feliz.
Y así, de esta guisa se mostraba la ciudadela de Bragança, ese recinto que recuerda al Mont Saint Michael, al que se accede lentamente sobre empedrado suelo bordeado por serpenteantes calles hechas de casitas magníficamente conservadas.
Estandartes, música, puestos ambulantes ofreciendo productos de la tierra, saltimbanquis, juegos malabares, cetreros dirigiendo las evoluciones de los halcones, y todo lo que la imaginación pueda imaginar, fueron escenario de excepción mientras ascendíamos al mismo recinto del castillo cuando, ya entrada la noche, se representaba la boda secreta de los amantes y del posterior asesinato de Doña Inés.
Y así transcurrió la jornada para los que nos acercamos desde tierras próximas del reino de Castilla. Con el corazón contrito y con la emoción en la piel.
Ignoramos qué ocurriría con los sentimientos de doña Constanza de Castilla. Los cronistas no nos cuentan cómo vivió ella el desaire de don Pedro al preferir a la gallega Inés. Es cierto eso que dicen que hay más afinidades de los portugueses con Galicia que con la propia Castilla, incluso con el propio reino de León. Así se escribe la historia.
Consideraciones aparte, las horas pasadas en este rincón de Iberia fueron más que satisfactorias. La estancia en la ciudad de Bragança fue como se esperaba. Mientras regresábamos los brigantinos seguían con sus fiestas.
