21 de octubre de 2008

Paraguay



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Paraguay fue el lugar desde donde se partía hacia otros lugares. Asunción, su capital, se la llamó "Madre de las ciudades" porque desde allí salían los españoles para fundar nuevos poblados. Y fueron los franciscanos, en la segunda mitad del siglo XVI los que fundaron numerosas lacaliddes en el interior del país. Su influencia cultural fue enorme consolidando la vida criolla y los idiiomas castellano y guaraní. A pocos kilómetros de Asunción, nombres como Capiatá, Yaguaróon, Itá, Altos, Caazapá, Atyrá, Ypané, Piribebuy y Tobatí, nos sugieren sonidos de difícil identificación pero que nos recuerdan a balbuceos infantiles.
También la Compañía de Jesús, desde 1609 hsta 1768 dejó un inmenso legado artístico y cultural. De aquella época quedan testimonios importantes como las ruinas de la Santísima Trinidad, declarada Patrimonio Universal de la Humanidad, San Ignacio Guazú, San Cosme y San Damían, entre otras. El legado cultural y artístico, sobre todo, en la música, conoció un notable impulso. Son famosas las arpas paraguayas, interpretadas magistralmente por jóvenes de doce a diecisiete años, guiados por maestros profesionales que luchan y trabajan para inculcar en estos jóvenes el amor por la música y y por las tradiciones.

El pueblo paraguayo, es respetuoso con la propia naturaleza, siempre esplendorosa. Posee una extraordinaria riqueza en áreas silvestres protegidas, tanto privadas como públicas, es el lugar del turismo verde por excelencia. Pero también es respetuoso con sus tradiciones más ancestrales y con su fe, que se vive de manera auténtica y candorosa, tanto de de forma personal como en comunidad. Sorprende, en algunas iglesias, por ejemplo, el lugar que cada cual tiene reservado en los asientos, donde se puede ver el nombre y los apellidos de quienes los van a ocupar. O esa imagen de la virgen, izada sobre una montaña repleta de huellas de manos. Allí se elige la que se adapta a la propia y se medita con fervor. La fe, sin duda, es universal, pero no siempre se vive en la forma que habría que vivirla.

Paraguay es un país de contrastes, donde conviven el lujo y la pobreza. Desde las ventanas de un importante edificio público, por ejemplo, se pueden ver chabolas apiñadas unas junto a otras, sin las minimas infraestructuras para que su habitabilidad sea mínimamente digna. Sorpende también la abundancia de riquezas naturales que se observan por todo el territorio paraguayo mientras el pueblo subsiste penosamente y emigra a diferentes lugares de Europa. Como sorprenden las importantes represas hidoeléctricas como la de ITAIPÚ, la más grande del mundo, con las márgenes del río Paraguay, cerca de Asunción, repletas de escombros y miseria, por donde los cerdos campan libremente buscando alimento entre las basuras.

Pese a estos contrastes, Paraguay se dibuja como un país emergente, con ganas de salir adelante, donde sus actuales gobernantes han detectado las causas que no les dejaban crecer y que están poniendo los medios para que las cosas cambien.

14 de octubre de 2008

Bolivia, sus gentes, sus iglesias, su fe, su arte, su música...























Su inocencia y su paciencia, su saber sobrevivir en un lugar donde la naturaleza es próspera y donde sus formas de vida se estancan a través de los siglos.

El Congreso Internacional de FEPET, la Federación Española de Escritores y Periodistas de Turismo, nos ha llevado, en esta ocasión a tierras sudamericanas, Bolivia, Paraguay y Brasil, lugares que nos unen a los españoles por la lengua y por la fe, una fe que permanece intacta y potenciada por el gran legado que los jesuitas dejaron en estos lugares donde las palabras suenan como balbuceos de niño en sus tiernas bocas.

San Javier, Iglesia Jesuítica Misional, declarada por la Unesco, Patrimonio Cultural de la Humanidad y fundada en 1691, es la más antigua.Su estilo, barroco mestizo, está adornada con columnas talladas en madera y dibujadas con colores naturales. Su pintura predominante es el rojo y el negro, debido a que en esa época usaban la mezcla de la resina de plantas, la tierra colorada y la tierra del hormiguero. En su frente destacan las imponentes columnas salomónicas de madera.

Y en medio de tanta belleza, sus gentes, los indios guaraníes, sus mujeres y sus niños, sus jóvenes interpretando sus más antiguas danzas en medio de la alegría y el agradecimiento por llegar desde tan lejos, desde la desconocida España.

A nuestra llegada, a Santa Cruz, quiso la casualidad que viviéramos el conflicto social que vive el pueblo, su malestar ante las malas políticas de sus gobernantes. Pese a ello, nuestra sensación fue de tranquilidad ya que siempre nos sentimos seguros.

La ciudad, estampa de arquitectura española,que se muestra a cada paso, intenta superar el atraso secular, para exhibir tímidamente, infraestructuras urbanas que facilitan un poco más, la vida de sus habitantes.

Bolivia, esplendorosa en su paisaje verde y rojo, generoso en toda su extensión, como generoso es su pueblo que lo da todo, sin esperar nada. O casi nada.

27 de agosto de 2008

Lisboa y mucho más
























Para soñar, para recordar, Lisboa en la retina, Lisboa a través del ayer, a través de ese tiempo que no pasa, a través de sus gentes, al amparo de su quietud, al embrujo del sonido de la guitarra portuguesa. Lisboa. Para volver a sentir su latido atlántico.