13 de noviembre de 2008

Entre fronteras























Se cofunde el paisaje y se comparte el aire que se respira. Se mezclan las costumbres y los ritos. Se repiten las ceremonias religiosas. Las duras piedras protegen las paredes de las viviendas para que su moradores absorban el calor del hogar, el calor hecho de esfuerzo y de vivencias.

Puebla de Sanabria y Bragança, y Matosinho. Muy próxima, Galicia, medio meiga, medio portuguesa. Contemplar estas ciudades es sentir el mismo pálpito, el mismo pulso de la historia que se quedó plasmada en esas dos fortalezas, los castillos de Puebla y de Bragança, que se elevan sobre las lomas más altas, altaneras y defensivas, fieles a las vidas que se deserrollaron en su interior y que hoy es reflejo de la propia historia de España, tan unida al paías vecino. Es verdad que ambos países, por no sé sabe muy bien, qué extrañas razones, han estado de espaldas uno del otro. Eran otros tiempos. Hoy, el flujo entre ambos países, sobre todo en las zonas transfronterizas es un hecho que celebran unos y otros. Ya no hay recelo, ya no hay extrañeza. Hoy, todo se comparte, todo se muestra y se regala. Hoy Portugal forma parte de España y viceversa. Con letras de oro se puede decir que se ha superado el quebranto de otros tiempos. Hoy se conoce la artesanía de Miranda, el museo de las máscaras de Bragança, tan similar al de Puebla. Hoy se escucha fado en Zamora y los amigos lusos compran en nuestros supermercados. Todo es fácil y cordial.

La Quinta Unamuno, en Fermoselle, inmersa en bucólico paisaje, fue nuestra última parada. Un regusto de excelente vino en el paladar y nuestra admiración por la profesionalidad.

La FRAH, Fundación Rei Afonso Henriques, organizó un foro transfronterizo para que las gentes de la zona convivieran, se comunicaran, se conocieran y comprobaran cuántas afinidades existen a un lado y otro de la frontera. El mismo paisaje, la misma arquitectura, los mismos usos y costumbres. La misma historia. Las mismas gentes. Hoy, la amistad es un hecho que nos enorgullece.

24 de octubre de 2008

OVIEDO, PRINCIPESCA Y MODERNISTA


















Los Premios "Príncipe de Asturias" que, cada año, conmemora la ciudad de Oviedo, le dan un relieve internacional muy celebrado por los ovetenses y por todos los españoles, pero la ciudad, por sí sola, es ya un ejemplo de belleza arquitectónica, de urbanismo y de limpieza, no en vano, Oviedo fue nominada en su día, como la ciudad más limpia de Europa y que la convierte en un ejemplo a seguir. No hay más que pasear por sus calles y observar aceras y calzadas, refulgentes. Como las numerosas obras de arte de se distribuyen por toda la ciudad como "La Regenta" de Clarin, o la de uno de sus famosos galardonados, Wody Allen, entre otros personajes, a los que sus estatuas se las limpia a menudo para que siempre luzcan sin una brizna de polvo.

Son muchas las personalidades que han sido distinguidas con los premios que otorga la Fundación PRINCIPE DE ASTURIAS como Hussein de Jordania, Camilo José Cela, Julián Marías, John H. Elliot, Joaquín Rodrigo, Francisco Umbral o Valentín Fuster, entre otros que, en su día, hablaron de las excelencias de esta ciudad, de su arte y cultura, del paisaje que la circunda, de su gastronomía y de su sidra y, sobre todo de sus gentes, afables y generosas como sólo los asturianos saben ser.

La ciudad ofrece numerosos atractivos para el visitante. Su enorme oferta cultural y artística la convierte en una de las ciudades con mayor número de actividades durante todo el año. Su oferta hotelera es exquisita y el trato para con el cliente excelente. Aunque el hotel LA RECONQUISTA sea el más afamado y conocido internacionalmente por acoger a los galardonados de los premios y a los Príncipes de Asturias, existen otros muchos con un encanto especial como por ejemplo el hotel LIBRETTO ubicado en un edificio modernista de principios de siglo XX, junto al famoso Parque de San Francisco, decorado todo él, en su interior, con ornamentación que hace referencia a la música, como su propio nombre. Su paso por él es una experiencia de confort y bienestar que no se olvida.

Oviedo también es el ambiente que ofrece en sus mercados de abastos y en el de las flores, es el ambiente de sus terrazas al aire libre y de sus exquisitos restaurantes, es la elegancia de sus gentes, de sus mujeres, es, en definitiva, un lugar al que llegan las brisas del Atlántico, de la Playa de Gijón a la que se llega en, apenas, treinta minutos. Algo más en tren, disfrutando de un paisaje envidiable.

Siempre Oviedo.



21 de octubre de 2008

Paraguay



<















Paraguay fue el lugar desde donde se partía hacia otros lugares. Asunción, su capital, se la llamó "Madre de las ciudades" porque desde allí salían los españoles para fundar nuevos poblados. Y fueron los franciscanos, en la segunda mitad del siglo XVI los que fundaron numerosas lacaliddes en el interior del país. Su influencia cultural fue enorme consolidando la vida criolla y los idiiomas castellano y guaraní. A pocos kilómetros de Asunción, nombres como Capiatá, Yaguaróon, Itá, Altos, Caazapá, Atyrá, Ypané, Piribebuy y Tobatí, nos sugieren sonidos de difícil identificación pero que nos recuerdan a balbuceos infantiles.
También la Compañía de Jesús, desde 1609 hsta 1768 dejó un inmenso legado artístico y cultural. De aquella época quedan testimonios importantes como las ruinas de la Santísima Trinidad, declarada Patrimonio Universal de la Humanidad, San Ignacio Guazú, San Cosme y San Damían, entre otras. El legado cultural y artístico, sobre todo, en la música, conoció un notable impulso. Son famosas las arpas paraguayas, interpretadas magistralmente por jóvenes de doce a diecisiete años, guiados por maestros profesionales que luchan y trabajan para inculcar en estos jóvenes el amor por la música y y por las tradiciones.

El pueblo paraguayo, es respetuoso con la propia naturaleza, siempre esplendorosa. Posee una extraordinaria riqueza en áreas silvestres protegidas, tanto privadas como públicas, es el lugar del turismo verde por excelencia. Pero también es respetuoso con sus tradiciones más ancestrales y con su fe, que se vive de manera auténtica y candorosa, tanto de de forma personal como en comunidad. Sorprende, en algunas iglesias, por ejemplo, el lugar que cada cual tiene reservado en los asientos, donde se puede ver el nombre y los apellidos de quienes los van a ocupar. O esa imagen de la virgen, izada sobre una montaña repleta de huellas de manos. Allí se elige la que se adapta a la propia y se medita con fervor. La fe, sin duda, es universal, pero no siempre se vive en la forma que habría que vivirla.

Paraguay es un país de contrastes, donde conviven el lujo y la pobreza. Desde las ventanas de un importante edificio público, por ejemplo, se pueden ver chabolas apiñadas unas junto a otras, sin las minimas infraestructuras para que su habitabilidad sea mínimamente digna. Sorpende también la abundancia de riquezas naturales que se observan por todo el territorio paraguayo mientras el pueblo subsiste penosamente y emigra a diferentes lugares de Europa. Como sorprenden las importantes represas hidoeléctricas como la de ITAIPÚ, la más grande del mundo, con las márgenes del río Paraguay, cerca de Asunción, repletas de escombros y miseria, por donde los cerdos campan libremente buscando alimento entre las basuras.

Pese a estos contrastes, Paraguay se dibuja como un país emergente, con ganas de salir adelante, donde sus actuales gobernantes han detectado las causas que no les dejaban crecer y que están poniendo los medios para que las cosas cambien.