5 de noviembre de 2010

Festival Internacional de Cine Turistico de Barcelos - Art & Tur










Un año más, la localidad portuguesa de Barcelos, enclave singular del Camino de Santiago, acogió el Festival Internacional de Cine Turístico, Art&Tur, al que acudieron numerosas personas procedentes de diferentes partes del mundo.

Se presentaron al Festival 285 films, asistiendo a la sesión de los mismos 780 personas. En la sesión de apertura estuvieron presentes 150 y en la entrega de premios 230. En total, fueron 1100 personas las que siguieron el festival durante los días que duró el mismo, lo que demuestra que Art&Tur despierta un gran interés en el gran público siendo uno de los acontecimientos más importantes del país vecino.

Art&Tur se enmarca dentro del CIFFT, Confederación Internacional de Films Turísticos siendo uno de los más prestigiosos de cuantos se celebran y uno de los que más películas, a concurso, recibe. El Director del mismo, Francisco Dias, ha hecho una labor excelente además de conseguir implicar a numerosas instituciones, tanto públicas como privadas. Sin duda, el entusiasmo, a veces se contagia y Francisco Dias lo ha conseguido. Prueba de ello, la presencia constante del Presidente de la Cámara de Barcelos, Miguel Costa Gomes, quién agradeció a ART & TUR la gran promoción que supone el festival para la localidad, como la presencia del Embajador de Cabo Verde y otras personalidades del Cuerpo Diplomático de Mozambique acreditadas en Lisboa.

A lo largo de cuatro días, los participantes, no sólo han podido disfrutar de la calidad de las películas exhibidas, sino que también han tenido la oportunidad de contemplar el trabajo de excelentes fotógrafos, tanto portugueses como extranjeros, que han expuesto sus obras en diferentes salas de Barcelos.

El polaco Andrzej Lojko, realizó para el festival, una serie de fotografías en las que se pueden admirar las “Artes y oficios tradicionales de Barcelos”, fotografiando para el efecto a numerosos artesanos de la localidad. Carlos Sarguedas descubrió los paisajes más espectaculares del Cabo Espichel, para conmemorar los 600 años de existencia. El Cabo Espichel fue el primer lugar de peregrinación, incluso antes que Fátima. También, el mismo objetivo de Carlos Sarguedas mostró en diferentes salas, varias imágenes de la isla griega de Amorgós y de la bonita ciudad de Barcelos.

También estuvo presente en la sala de la Biblioteca Mnicipal, una exposición fotográfica del zamorano, ya fallecido, Máximo Pelayo Arribas, cuyos retratos antropológicos en blanco y negro, de los años cuarenta, despertaron gran expectación entre los asistentes.

Un simpático taller de pintura, hizo que muchos participantes decoraran, a su gusto, el gallo de Barcelos, obteniendo resultados muy notables.

También se dieron cita los Paloteiros de Miranda do Douro y los Paloteros de Muelas del Pan, para deleitar a los presentes, al tiempo que hacían notar sus pequeñas diferencias en el baile.

La entrega de premios se hizo en el marco de una brillante Gala donde a cada nominado se le hizo entrega del correspondiente premio, siendo "África's Lost Eden", National Geographic, sobre el Parque Nacional Gorongosa, Mozambique, el ganador del Gran Premio de Arte & Tur 2010.

Obtuvieron también premios otras muchas películas, entre ellas, la de “Santiago es Grande” o el film polaco Frederic Chopin 2010 entre otras, procedentes de Brasil, Austria, Luxemburgo, Portugal, etc.

Una de las características de Art&Tur son las muchas posibilidades que ofrece a los creadores aficionados, ya que el abanico de modalidades es inmenso. Así se da opción a todo aquél que tenga algo que aportar o decir en el campo de la cinematografía y del turismo.

Y en medio de todo lo que ofrece Art & Tur, también está la posibilidad de conocer a otras gentes y compartir experiencias en medio de una extraordinaria convivencia que facilita la concordia entre los pueblos por muy distantes y diferentes que sean unos de otros.

22 de octubre de 2010

San Petesburgo























Asombro. Ésta es la primera impresión que ofrece la ciudad cuando se llega a ella por vez primera. Asombro ante tanta belleza junta, ante tanta grandiosidad, ante tanto arte y buen gusto.

San Petesburgo, seis millones de habitantes, ciento una islas, más de cuarenta ríos e innumerables y bellísimos puentes que llevan al atónito viandante de un palacio a otro, de una catedral a otra, de un monumento a otro. Una ciudad sobria y, asombrosamente, silenciosa y pulcra. Todo es belleza, todo es admiración. Fue el poeta ruso, a principios del siglos XIX, Konstantin Bátlushkov quién exclamó: ¡Qué ciudad! ¡Qué río! ¡qué belleza de edificios! ¡Fíjense qué unidad y cómo cada parte corresponde al conjunto!

Una ciudad donde se confabularon ideas y pensamientos transportados a planos.

Dicen que San Petesburgo abrió sus puertas a todos aquellos que fueron invitados a participar de su creación y fueron aquellos que llegaron de todos los puntos de Europa para que San Petesburgo nos recuerde a Venecia, a París, a Ámsterdam, a Londres, incluso a la legendaria Estambul. Los recuerdos nos llevan a todos estos lugares pero San Petesburgo es pura singularidad. Y también llegaron pintores, arquitectos, escultores, grabadores, para que las bellas artes dejaran su imborrable sello.

No han podido con esta deslumbrante ciudad, ni sus peores enemigos que intentaron borrarla de la faz de la tierra, ni las tres espantosas inundaciones que se repetían con fatalidad cada siglo, en 1724, 1824 y 1924. Pareciera que la maldición se cerniera sobre la ciudad. Pero San Petesburgo sobrevivió y luce armoniosa para asombro de propios y extraños.

¿Dónde mirar, dónde dirigir los pasos? Comencemos por la Plaza del Palacio del Eermitage, antiguo palacio de invierno, residencia imperial entre 1763 y 1917. Un portentoso ejemplo de barroco ruso, hoy convertido en Museo y que alberga los preciosos tesoros de la cultura y el arte universal. Más de 30 salas dedicadas al arte italiano. Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Tintoretto, Veronese, Tiepolo, Tiziano, cuyas obras se ven eclipsadas ante la magnificencia del propio edificio que nos recuerda, en no pocos momentos, al propio Vaticano.

El Ermitage, uno de los museos más ricos del mundo cuenta con más de tres millones de obras de arte, destacando también, entre otras muchas, su magnífica colección del arte francés representado por Renoir, Picasso, Matisse, Degas, Monet y otros.

Recta como una flecha, la Avenida Nevski, arteria principal de la ciudad por donde transitan constantemente miles de ciudadanos impecablemente vestidos y de elegante porte. Los edificios, a uno y otro lado de la avenida llaman la atención por su belleza y armonía, algunos de ellos con inequívocos detalles modernistas. A esta avenida la atraviesan varios ríos y canales por donde circulan los barcos. Los puentes, que se extienden sobre los canales resultan de gran atractivo para los turistas: rectos y “gibaldos”, enormes y de juguete, ligeros y monumentales. Tampoco faltan las más afamadas marcas en sus tiendas de lujo donde exhiben los más exquisitos productos.

La Isla Vasílievski, puerto marítimo de San Petesburgo, muy próximo al golfo de Finlandia y la principal arteria fluvial de la ciudad por donde fluye el río Neva. Los barcos amarrados o dispersos para transportar cargamento o para llevar a los turistas. La Catedral de la Virgen de Kazán, la vivienda museo de Alexander Pushkin, el Museo Ruso donde se albergan las más importantes obras del arte ruso, el Templo de la Resurrección de Cristo, símbolo nacional de la arquitectura rusa, la casa de Dostoievski y los recuerdos que afloran a la vieja y al atormentado Raskolnikov en Crímen y Castigo.

A orillas del Neva, la Fortaleza de Pedro y Pablo, núcleo que dio lugar a esta bella ciudad. La fortaleza fue fundada en mayo de 1703 por orden de Pedro I y diseñada por él mismo. En un principio sus murallas eran de tierra, antes de que se revistieran de piedra. El propio Pedro I y sus compañeros de lucha Ménshikov, Golovín, Narishkin, Zótov, Trubetskoi supervisaban la edificación de las obras. Seis revellines recibieron sus nombres. La Fortaleza es muy visitada, tanto por los sanpetesburgueses como por los turistas. Hoy, además, se puede disfrutar de una cuidada playa fluvial a orillas del río.

Son muchas las emociones y las sensaciones que se experimentan en esta ciudad donde sus gentes arrastran un pasado convulso, un pasado repleto de gloria y pesadumbre que han dejado una huella imborrable en sus semblantes.

6 de octubre de 2010

Las bodas de Amorgós









Sobre un hermoso promontorio donde se encarama el establecimiento "Aegialis Hotel Spa" bajo la dirección de Irene Gianakopoulos, las vacaciones pueden convertirse en ese sueño que nos persigue durante años y que, al fin, se hace realidad.

Amorgós, una de las islas cíclades, está situada en la parte más oriental del archipiélago griego, aglutina todos los elementos apetecibles para el relax, el ocio y el confort, pero también para el romanticismo y para el amor. En Aegialis Hotel se dan cita gentes de todas las partes del mundo porque saben que van a encontrar algo diferente y que van a vivir experiencias inigualables.

Son muchas las parejas de novios que desean pasar su luna de miel en Amorgós, pero son también muchas de estas parejas las que deciden casarse en la isla, atraídos por la bonanza climática, por el paisaje y por la naturalidad de sus gentes que saben preservar la naturaleza que con tanta generosidad les dotó.

Amorgós, es en la actualidad, uno de los lugares más selectos y privilegiados del Mediterráeo al que se desea conocer pero, también, al que se desea volver una y otra vez.

Las bodas en Amorgós se han puesto de moda porque las parejas han encontrado ese lugar que soñaron alguna vez y que, por fin, descubren en los espectaculares paisajes y en las deslumbrantes e inolvidables puestas de sol.

16 de septiembre de 2010

VELIKO GRADISTE (Serbia)













A orillas del Danubio, en VELIKO GRADISTE, donde el río se transforma en un plateado lago, Silver Lake, se desarrolló el Festival Internacional de Cine Turístico y Ecológico, SILAFEST, que se se enmarca en el CIFFT, Confederación Internacional de films turísticos.

Fueron cinco días repletos de sensaciones donde se dieron citas numerosos representantes, tanto de los países limítrofes, Montenegro, Bosnia, Polonia, Albania o Macedonia, como de otros más distantes, Polonia, Dinamarca, Austria, España, Portugal y otros.

El festival se desarrolló en medio de una gran expectación por la calidad de las películas representadas y por el maravilloso marco que las acogió. Bosko Savkovic, director del Festival, junto al jurado, supo seleccionar los mejores films que fueron celebrados por el selecto público.

Los asistentes, pudieron participar de un concurso de pesca a orillas del Lago y disfrutar de típicas y etnográficas celebraciones como la degustación de alubias que, a lo largo del día fueron cocinando junto al Danubio los lugareños. La fiesta, llena de alegría y de pacífica convivencia, demostró que los pueblos, por muy diferentes que sean, participan de las mismas emociones.

Junto al Danubio, en Veliko Gradiste, se pueden degustar, cada día, sabrosos pescados que se capturan cada mañana y son llevados a las mesas de los diferentes restaurantes que ofrecen sus manjares sobre terrazas de madera sobre el río en medio de una exultante flora que hace del lugar un paraíso.

5 de agosto de 2010

Castillo de Peles en Sinaia - Rumania












Rodeada de montañas superiores a 2000 metros, en lo alto del Valle de Prhahova, al pie del macizo de Bucarest, se encuentra la localidad de Sinaia, un lugar frecuentado por turistas que practican el ski en invierno y por los que gustan del relax, los paseos y los bellísimos paisajes, además del disfrute de la buena gastronomía y de los lujosos y confortables hoteles. Un lugar perfecto para cualquier época del año.

El nombre de Sinaia tiene su origen en el Sinaí, cuando allá por el 1690, Mihai Cantacuzino, tras una peregrinación a aquél lugar sagrado manda construir un monasterio ya que el lugar estaba situado en una estratégica vía de comunicación. El monasterio sería fortificado y a partir de entonces fue surgiendo el núcleo poblacional.
Pero el verdadero desarrollo de Sinaia se debe al rey Carol I, que buscaba un lugar saludable para la frágil salud de su hija y eligió este lugar para construir el espectacular castillo, el Catillo de Peles, que hoy se puede visitar para asombro de los que allí se acercan. De gran porte por fuera y de un lujo y magnificencia por dentro, el castillo de Peles conforma una visión, en su conjunto, ecléctica y efectista.

En torno al castillo, donde veraneaba la corte, se construyó un elegante balneario, enlazado por ferrocarril desde el año 1879, que todavía es utilizado por miles de personas, y hoteles de lujo como el Palace de 1911 y un casino. Toda una suerte de atractivos que tanto los propios rumanos como europeos de los países colindantes llegan a diario en todas las épocas del año. El transporte por ferrocarril resulta de lo más atractivo pues el tren puede pararse para sorpresa del viajero durante media hora, por ejemplo, en medio de bucólicos lugares. Se puede bajar del tren y deambular hasta que el pitido del mismo avisa de la partida.

El rey Carol I, dejó escrito en su testamento que el Castillo sería convertido en museo y así está considerado por el pueblo rumano. Sería en 1974 cuando Ceausescu, transformó todo el complejo en residencia privada, incluso mandó construir una villa para los miembros de su partido. Afortunadamente, volvió a abrirse al público en 1990 tras el cambio de gobierno.

Son muchas las sorpresas que aguardan en el interior del castillo. Suntuosos salones, bibliotecas, comedores, salas de trabajo, el gabinete de la Reina Elisabeta, sala de armas, vajillas, cristalerías, mobiliario, cuadros de pintores famosos como Gustav Klim. Y otros diferentes salones: florentino, veneciano, turco y un larguísimo etcétera de compartimentos lujosamente decorados.

Pero al margen de esta maravilla arquitectónica en medio del exuberante paisaje de Sianaia también hay otros lugares de interés como por ejemplo Monasterio Sinaia, en la Strada Octavia Goga, de bellísima estampa y donde se pueden contemplar los coloristas iconos sobre la fachada principal en la parte superior del monasterio. Y muy próximo, también de gran interés, el cementerio de los Caídos de la Primera Guerra Mundial. El cementerio sigue un ancho sendero, paralelo a la propia calzada, que resulta entrañable e inquietante al mismo tiempo para los tranquilos paseantes.

La localidad presenta calles bien trazadas, repletas de restaurantes y cafeterías con terrazas al aire libre repletas de comensales que disfrutan de la bonanza climática y de los múltiples servicios que se le ofrecen. También abundan las pequeñas tiendas de exquisito gusto donde se pueden adquirir toda clase de objetos, como también, los pequeños puestos ambulantes que ofrecen preciosos cestos con riquísimos frutos de los bosques.

Sinaia, un lugar donde se respira un ambiente tranquilo y relajado, cargado de historia y de avatares que hacen del viaje un verdadero placer para los sentidos.