17 de julio de 2006

El discreto encanto de la ruralidad



Al volver a casa de mi breve expedición geológica, Maximina, como el pastor hablaba a Unamuno en sus paseos campestres, me habló de la simpleza del vivir, del pasado y del presente, de la quitud del paisaje y del enervamiento del alma.

Y mientras lo hacía, sus menudos ojos atisbaban y me transmitían esa luz que cegamos cada día mientras la vida pasa.

2 comentarios:

dulce dijo...

Na primeira foto captaste uma bela expressão. Adorava tirar fotos a pessoas, mas ainda não me atrevo. Qualquer dia!
Beijos para ti.

LUIS AMÉZAGA dijo...

La obrera apuntalando la construcción. La experiencia sonriendo al futuro.