4 de abril de 2012

Chipre, perla del Mediterráneo







Bautismo de Aquiles. Mosaicos de Pafos.




Tumba de los Reyes, Pafos.

Enclavada en el Mediterráneo oriental, la isla de Chipre, República Independiente desde el 16 de agosto de 1960, comparte brisas marinas con Turquía, Líbano y Siria. Su situación geográfica entre Europa, Asia y África, convierten a esta isla en objeto de deseo para muchos de sus vecinos como es el caso de Turquía que en 1974 invadió el tercio norte de la isla, incluida Nicosia la que permanece dividida y ocupada desde entonces.

El pueblo chipriota se divide política, religiosa y culturalmente entre la comunidad griega, un 80% y la de origen turco, un 18%. Su religión es ortodoxa griega y musulmana.

Chipre cuenta con diez mil años de historia donde fueron dejando su impronta fenicios, griegos, romanos, otomanos o ingleses entre otros. Son muchos los monumentos que hablan de su dilatada historia, como son innumerables las piezas arqueológicas de gran valor que atesora en sus diferentes museos. Su población rebasa el millón de habitantes que se distribuye entre las cuatro regiones más importantes: Lefkosia (Nicosia), Lemesos (Limassol) Larnaka y Pafos. En este lugar es donde nació el mito de Afrodita sobre una negra roca a orillas del mar Mediterráneo. Cuenta la mitología griega que Crono castró a Urano y lanzó sus genitales al mar y en torno a ellos, sigue diciendo la mitología, fue formándose una espuma (afros) de la cual nació Afrodita, más conocida por Venus, diosa de la belleza y del amor. Contemplando este lugar la imaginación se deja llevar fácilmente por lo insólito y hermoso de esta historia de la mitología griega.

Chipre tiene un clima mediterráneo y por doquier emergen los frutos típicos como los naranjos y limoneros o los olivos, además de una bellísima floración que en esta época del año luce en todo su esplendor. Precisamente, su clima hace que los habitantes de la isla disfruten la mayor parte del año al aire libre compartiendo conversaciones y almuerzos en cualquier calle de cualquier ciudad, casi siempre abarrotadas de restaurantes donde se sirve una comida mediterránea rica en vitaminas muy del agrado del foráneo. Son dos millones de viajeros los que visitan la isla anualmente atraídos por sus bellezas naturales, sus playas y su magnífica oferta hotelera como www.raphael.com.cy en Limasol o www.ghotw.com y www.coral.com.cy en Pafos. Pero también el turismo rural ha emergido con fuerza en la isla y son muchos los establecimientos que ofrecen confort y buen precio a la vez.

Chipre tiene grandes atractivos para el viajero y algunos con cierto morbo como por ejemplo cuando se llega a la ciudad de Nicosia, que al estar dividida, nos cuentan, es muy visitada por los turistas para comprobar las diferencias que existen a uno y otro lado y para ver cómo se desarrolla la vida entre sus habitantes. Para pasar al otro lado de la ciudad, basta con presentar el pasaporte o carnet de identidad.

El ambiente callejero de Nicosia tiene un carácter festivo. Las tiendas a un lado y otro de las estrechas calles exhiben todo tipo de artículos y de productos. Los restaurantes abarrotados de chipriotas degustando exquisitas y coloristas ensaladas mientras las conversaciones se confunden en medio del bullicio. Y la vida nocturna también resulta muy agradable. Cualquier restaurante ofrece espectáculos con cantantes de moda y agradable música mientras se cena.

Pero Nicosia también tiene una gran oferta artística y cultural como por ejemplo la Iglesia de Tripiotis de estilo bizantino y de riquísima iconografía en su interior o el Monasterio de San Irakleidios. De gran interés la Mezquita de Arab Ahmet la cual muestra la presencia turca en la isla. La mezquita data de 1845. El Museo Arqueológico de Chipre es uno de los más visitados por las numerosas muestras cerámicas, esculturas y joyas de diferentes épocas.

En Pafos, una bellísima ciudad a orilla del mar, nos enseña las Tumbas de los Reyes y sus famosos mosaicos, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las montañas de Trodos, en plena primavera, nos sorprendieron con su paisaje nevado.

Lanarca es otro de los lugares donde el arte y la cultura se exhiben por doquier. El Museo Arqueológico, el Museo Eclesiástico, el busto de Zenon, el Centro Municipal de Cultura o el Archivo Histórico convierten a esta ciudad en un importante destino cultural y artístico.

Chipre es un país que nos habla de una larga historia preñada de avatares y conflictos, una historia que ha hecho a mujeres y hombres, rudos y resistentes. En los rasgos de los chipriotas están presentes esas diferentes civilizaciones que fueron habitando la isla. Así se observa esa rudeza de facciones y una piel curtida por el aire y el sol del Mediterráneo, pero bajo esa apariencia de cierta tosquedad se adivinan la dulzura y un trato exquisito y amable que demuestran en todo momento. Son muchos los kilómetros que nos separan a los españoles de esta preciosa isla pero la distancia no es inconveniente para sentir la proximidad del carácter de sus gentes.

Un país emergente, moderno, con un alto nivel de vida. No hay mendigos ni vendedores ambulantes. Todo está regido por el orden y el respeto que se aprecia en la limpieza de sus calles y en la mesura de sus habitantes. Pero también los chipriotas son amantes de sus tradiciones religiosas que las viven con fe y recogimiento, con el mismo recogimiento y fervor que se ve en esas pequeñas islas griegas, ortodoxas, cuya liturgia contagia y emociona al foráneo aunque practique otra religión. Los chipriotas son gentes sencillas que velan por la familia y respetan y protegen a sus mayores y a sus niños porque son conscientes de que son sus principales valores.

Este viaje para ocho periodistas de diferentes medios de comunicación españoles ha sido posible gracias a Cyprus Tourism Organization en colaboración con Aegean Airlines, habiendo sido coordinado por Petros Mavros y Francisco Rivero de Chipre y España respectivamente.

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