10 de noviembre de 2012

Freixo de Espada á Cinta, Douro bajo












Nace en Soria y vuelca sus aguas en el Atlántico, en la bella ciudad portuguesa de  Porto  pero,  mucho antes, el Douro va dibujando paisajes por tierras de Toro y Tordesillas, de Zamora y Salamanca, hasta encajonarse entre abruptos farallones que sus aguas fueron construyendo a través del tiempo. Y  es en este pundo cuando el río Duero se hace internacional atravesando tierras portuguesas y españolas ante un espectacular  paisaje que conforman los Arribes del Duero o del Douro y que comparten tierras de Zamora, Salamanca y de la vecina Portugal.Y allí, precisamente,  se encaminaron mis pasos recientemente, hasta llegar a la bellísima localidad de Freixo de Espada à Cinta que se encarama majestuosa sobre valles sinuosos preñados de almendros, olivos, naranjos y limoneros, chumberas y toda suerte de hortalizas que hacen de la zona un lugar próspero, ajeno por completo a la actual crisis.  Una fertilidad exuberante gracias a un microcilima netamente mediterráneo.

Freixo dista de Salmanca unos120 kilómetros aproximadamente y los habitantes de ambos lugares se visitan con frecuencia para hacer sus compras e intercambios o por el placer de encontrarse con sus vecinos.

Freixo cuenta con caprichosos paisajes que han ido conformando las aguas del río a través de los siglos. Así, se puede disfrutar de un patrimonio natural como el que ofrecen sus famosos miradores como el de Penedo Durao, dominando el embalse de Saucelle en España. Igualmente notables son las orillas del río Mosteiro, afluente a la izquierda del Duero, a lo largo de las cuales serpentea la panorámica carretera de Candedo. Del patrimonio edificado de este pueblo, que es cabeza de partido, destaca su centro histórico, donde se encuentra su famosa iglesia mayor y una torre fortificada de planta heptagonal. En Mazouco, al norte de Freixo-de-Espada-à-Cinta, se ha descubierto un importante grabado rupestre al aire libre, conocido como Cavalinho de Mazouco, que comparte con sus congéneres de Foz Côa, el distintivo de Patrimonio de la Humanidad. La “Calzada de Alpajares” (hacia el sur, en dirección a Barca d’Alva), es otro importante ejemplo del patrimonio histórico local. Aunque apartada del mar,  Freixo-de-Espada-à-Cinta es la villa más manuelina de Portugal, con numerosas puertas y ventanas adornadas con motivos sencillos, casi siempre alusivos a los descubrimientos. Se supone que procedan de esta villa las canteras que han esculpido las piedras del Monasterio de los Jerónimos, en Lisboa, de estilo manuelino también. Tierra natal de Guerra Junqueiro, en ella se puede admirar la casa donde nació el poeta y la Casa Junqueiro, que perteneció a sus padres y ahora es Museo Regional.

Aunque no se conocen con exactitud los orígenes de tan sigular tòpónimo, Freixo de Espada à Cinta, un fresno al que se rodea el tronco con un cinturón y una espada, nos cuenta la leyenda, que un caballero  acosando y persiguiendo por sus enemigos, se sintió sin fuerzas para continuar en su huída y se vio obligado a detenerse. Ató su espada al tronco de un fresno (freixo) y, agotado, se dejó caer junto al árbol. Cuando sus captores dieron con él, al ver el árbol de esa manera atado se asustaron ante tan descomunal y amenazante gigante y decidieron huir despavoridos. Y de ahí procede el nombre de la villa Freixo de Espada à Cinta, (fresno con espada en la cintura).

También cuenta la leyenda que, en cierta ocasión el Rey Dinis, había emprendido viaje hacia Freixo y hallándose fatigado por la dureza del camino, se detuvo para descansar junto a un gran fresno. Se despojó de su cinturón y de su espada y los anudó en torno al árbol y allí descansó adormilado mientras era acariciado por la brisa que agitaba suavemente las hojas del fresno. Cuentan que tuvo un hermoso sueño. El fresno, al ser abrazado por las reales armas, pasó a ser el consejero del Rey y le marcaría las más acertadas directrices para gobernar su país. Cuando despertó, sigue contando la leyenda, el Rey rebautizó el nombre del lugar y pasó a llamarse Freixo de Espada à Cinta (fresno rodeado de cinturón y espada) Y así se le denomina desde entonces. Junto a la torre heptagonal,  vestigio de su floreciente pasado, puede verse un fresno de más de quinientos años rodeado por un ancho cinturón y una espada de hierro, abrazados al tronco.

Cualquiera de las dos leyendas es hermosa.




Donde alojarse:  www.casadealpajares.com



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