8 de febrero de 2007

Calle de los Herreros - Zamora








Hoy no tocaba, ni mucho menos, que yo pusiera estas imágenes. Juro que nada más lejos de mi intención, últimamente tendente hacia la languidez del horizonte amplio y sereno, como gustaba a Machado, avistando la amplia paramera y meseta castellana. Pero hoy, después de varios días de asueto bloguístico y andar por el amplio mundo de Fitur (traeré imágenes más adelante) me encuentro con que este artilugio ha cambiado las cosas y me las veo y me las deseo para entenderme con el sistema. De hecho, sin querer, he borrado yo misma varios de mis posts y ahora no tengo ni reapajolera idea de cómo recuperarlos. Tendré que recurrir a mi amigo lisboeta Carlos Sousa para que me ayude.

El caso es que probaba y probaba y puse esas fotos de una calle zamorana muy pintoresca: "Calle de los Herreros". Una especie de antro nocturno de juventud donde los fines de semana se muestra abarrotada de chusma provocadora empuñando su copa, sea verano o invierno, haga 30 grados sobre cero, como 5 bajo cero. Da igual. De cada local sale una música tan estridente que se hace imposible oír al de al lado. Allí no se va a dialogar, se va simplemente a beber. Porque sí, porque hay que emborracharse para desinhibirse y ligar con el que cuadra o la que cuadra. Pero la calle es pintoresca, bellísima, con reminisciencias árabes, judías, antiguas, que invitan a soñar y a pasear a esas horas donde el silencio es casi evangélico y los sonidos de vecindad gozosa.

La noche hace a la calle provocadora, como lo son los letreros de los bares como las muestras que os dejo. Casi todos ellos están escritos con faltas de ortografía, para eso, para cabrear al erudito y divertir al vulgo chabacano.

En fin. Después de ver las fotos he decidido dejarlas porque lo merecen y porque, hasta con un poco de imaginación se huelen las fritangas y los guisos típicos donde se pueden degustar, desde unas ancas de rana hasta una crestas de pollo con pimentón.

Hoy estoy siendo discursiva, mucho más de lo que acostumbro. Pero, pensándolo bien, puede que vuelva a retomar la costumbre. Sana por demás y de "natura" . Pero he ido abandonándola y me descubro sintetizada como la abreviatura.

No sé, no sé. Esta calle de los Herreros, ahora tan silenciosa y vacía, me hace reflexionar.

A ver si consigo arreglar los desaguisados.

9 comentarios:

Llara dijo...

Me animo a comentar este interesante post sobre tan conocida calle de Zamora (aunque los motivos de ser tan conocida sean los que son).

La calle tiene toda la belleza descrita, pero a pesar de los pesares, creo que es ejemplo de las posibilidades de ocio en la noche de Zamora. Mal que nos pese, escasean los cafés que ofrezcan música en directo, o faciliten la conversación... en definitiva, locales alternativos. Nos convierte en un poco "pueblo" que las opciones de la noche sean "salir por los Herreros" o "irse de botellón junto a la muralla".

La ciudad, otrora testigo de cambios importantes, está sumida en la quietud y el abandono propio de lugares deshabitados. Hoy, incluso locales que parecen evocar ambientes tranquilos (La cueva del Jazz-creo que así se llama- por ejemplo), tienen un futbolín o una tragaperras para hacer negocio, y no ofrecen lo que su nombre parece sugerirnos: nos niegan a propios y ajenos la posibilidad de pasar una noche mágica en una ciudad mágica.

¡Qué maravilloso sería un local alternativo para Zamora!

Lara

PD. Un beso, a ver si hay suerte con lo de recuperar los posts borrados (por mi parte, siento no servir de ayuda en esto) y enhorabuena por mantener tantos blogs tan activos (y tan bien hechos).

LUIS AMÉZAGA dijo...

El diálogo de los cuerpos en la calle de los herreros. Zamora, espérame, que el exilio está próximo.

Arnicio Ciencalles dijo...

Ya era hora que aparecieras. Esperaba tu entrada para leerla.. que lata lo de tus posteos borrados, ojala algo se pueda hacer.
Me dan unas ganas de estar en los lugares que describes.

Cuidate. Adios.

Darkhorse1974 dijo...

Bonitas imagenes, em encantan las clalles estrechas, tiene algo especial

Llara dijo...

Quizá tenga mucho que ver con esto, quizá nada, pero es una realidad en Zamora, y creo que Julio Llamazares ha sabido explicarla perfectamente en su artículo de hoy que te recomiendo. Es interesante.

href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Espanas/elpepuopi/20070213elpepiopi_6/Tes/"> Las dos Españas

¡besos!

A moonclad reflection dijo...

Hermoso lugar...con razon hay tanta poesia en ti, besos

Michi dijo...

Esta permitido el botellon en Zamora?

o alquimista dijo...

No fabuloso das tuas imagens o sublime das tuas palavras...


Doce beijo

Talín dijo...

La Calle de los Herreros creo que tenía, antes, en el breve interregno republicano, un nombre ilustre de la Repúblika. El pueblo ha seguido utilizando el nombre ¿medieval? Posiblemente esta calle y la paralela fueran calles de distintos gremios.
Allí viví yo. En un bar, no recuerdo el nombre, que estaba en la parte izquierda (hacia la mitad) y que hacía de los callos un manjar exquisito. Tan exquisitos eran que, yo, a pesar de comerlos a todas horas, cuando iba con los amigos de tapas, pedía callos. La tabernera, extrañada, me decía: ¡Más callos! ¡Pero, no está usted harto! Luego, más tarde, abrieron un local, en la misma calle, que parecía una bodega. Y allí acudía muy a menudo. Pero de eso... hace...