3 de octubre de 2007

Malaysia: KUALA LUMPUR (1)











"Selamat Datang": Bienvenidos, amigos, a Kuala Lumpur, la principal ciudad de Malasia que nació en el siglo XIX, cuando era, tan sólo, un pueblo minero destinado al comercio del estaño. Hoy, KL es una gran metrópoli cuyo dinamismo atrae a gentes ávidas de actividades comerciales, políticas, culturales e internacionales.
Este año, precisamente, Malasia conmemora sus "50 Years of Nationbood" y FEPET, la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo, ha seleccionado este país para celebrar su XVIII Congreso Internacional, coincidiendo con tan señalados fastos.
Del 23 al 30 de septiembre, apenas ocho días, han bastado para pulsar el latir de este bellísimo país tropical, que pasa del día a la noche en un santiamén, basta un breve parpadeo y ya es noche cerrada.
Kuala Lumpur cuenta con dos millones de habitantes, dos millones de sonrisas que se muestran a cada paso, por el día, mientras caminan por las calles, por los parques, o desarrollan su vida laboral en los comercios, en los bancos, en los puestos callejeros. Sonríen por la noche en los lugares de diversión, al ritmo de la música, al ritmo de la propia vida, que discurre sin sobresaltos, en un lugar que se parece y supera, al paraíso que imaginábamos desde la infancia. Kuala Lumpur es moderna y al mismo tiempo ancestral y religiosa, donde conviven musulmanes, budistas, taoístas, cristianos o confucionistas. El islam es la religión oficial (52%), el budismo (17%), taoísmo (12%), el resto confucionismo, cristianismo e hinduismo. Y todo en perfecta armonía y en convivencia pacífica porque en Malasia se respetan las normas cívicas, se ama la naturaleza como a la propia familia, se cuida el entorno y nadie osa alterar el orden público.
La ciudad camina rápidamente y hoy se vanagloria de poseer uno de los rascacielos más alto del mundo, sus magníficas torres gemelas, las Torres Petronas, diseñadas por el arquitecto argentino César Pelli. Con una altura total de 452 metros, esta pareja de rascacielos fueron los edificios más altos del mundo entre 1998 y 2004, momento en que fueron superadas por el Taipei 101. Las torres albergan en su interior un complejo de oficinas: las de la compañia nacional de petróleo y gas de Malasia. Están construídas en vidrio y acero y con un total 32 mil ventanas, son toda una obra de ingeniería. Tienen un total de 88 plantas a las que se accede a través de 75 ascensores. Fueron construídas siguiendo un diseño geométrico islámico: su planta consta de dos cuadrados entrelazados, formando la tradicional estrella de ocho puntas.
Como dato curioso, las torres cuentan con una pasarela situada a 44 pisos de altura que une ambas torres. El puente consta de 2 alturas y permite el tránsito entre los diferentes departamentos (despachos, salas de reuniones, comedores, etc…), siendo también una vía alternativa de escape en caso de incendio en alguna de las torres. Además de su funcionalidad, el puente simboliza “una puerta hacia el infinito del cielo”.
Por suerte, pudimos acceder hasta el piso 42, donde se nos sirvió una cena. A partir de esa altura, el resto de las plantas son privadas. No obstante, la vista que se nos ofrecía, de noche, de Kuala Lumpur, algo más que un sueño asiático.
Un lujo.

4 comentarios:

viajante dijo...

Boa mostra de um país interssante.
Saludo

LUIS AMÉZAGA dijo...

Pero bueno, supongo que no te habrás ido hasta allí. ¿Trabajas para la revista viajes? ;)

anatema dijo...

Sí señor Luís. Hasta allí mismito me he llegado. Colaboro en algunas revistas, sí.

Angelusa dijo...

Bueno, bueno, bueno Concha, qué maravilloso relato que, acompañado por las fotos, hacen a una soñar despierta.
Eres una privilegiada de la vida.
Ganitas tengo de que me lo cuentes en vivo y en directo.
Un beso:-)*