2 de junio de 2006

Agua



Érase una vez un hombre, un buen hombre, un pobre hombre, un gran hombre, que decidió regresar al agua, al lugar de donde tal vez, nunca debió escapar.

En mi post anterior hay una imagen donde se ve una cabaña construida en una pequeña isla en el Río Duero. A Michi le llamó la atención y quería detalles del "robinsón zamorano".

Pues bien. Poco se sabe de este hombre al que se le ve, de vez en cuando, sea invierno o verano, llueva o nieve o el calor derrita, atravesar el río semidesnudo, curtido como el hombre del Cromagnon e indiferente a la intemperie. Tanto él como su cabaña se han integrado perfectamente en el paisaje del Duero.

Hace tres años intenté contactar con él para hacerle una entrevista para el periódico. Me resultó imposible, pues no es fácil abordarle y cuando supe dónde encontrarle, en una humilde casita de los barrios bajos, ni siquiera me abrieron la puerta. Cuando llamé, me contestó una mujer desde dentro y solamente me dijo: "Sí, vive aquí, pero no está nunca y no creo que quiera verla, déjenos en paz".

Su voz era muy airada y nada amigable. Eso es todo lo que sé de este "robinsón".

Como yo suelo pasear con frecuencia por el río he visto cómo las riadas le llevan su cabaña una y otra vez, le he visto también cargar, atravesando el tramo del río por donde se puede cruzar a pie, con muebles viejos, con ropas, con todo tipo de utensilios, siempre indiferente y altivo. Una y otra vez se construye su cabaña y las autoridades municipales ya le han dejado por imposible.

Imagino, que se cansó de la civilización, del ruido de coches, de gritos de vecindario, tal vez de los de su mujer y tan sólo necesite el murmullo del agua y los trinos de las aves.

A veces siento envidia.

4 comentarios:

Michi dijo...

Gracias por la info Anatema!! Michi es debil, no podria renunciar al sofa... :)

LUIS AMÉZAGA dijo...

Demasiado idílico me parece el retrato de alguien que en el mejor de los casos será misántropo, y en el peor, pues alguien con trastornos.

David Morán dijo...

Que contraste de imágenes, entre la imperiosa ciudad y la apacible riviera del Duero que te lleva.

Saludos

Teresa Queiroz dijo...

Eu é que sinto "envidia" por ~´a forma como escrives!! hehehe siempre unas fotos fantásticas!
He estado en Menorca i hacia un frío de morrir!!!!

un besó e gracias por tus palabras