25 de junio de 2006




Puede sucederse la fiesta. El color y el ruído. La efervescencia mundana.

Hoy puedo cubrir mi cuerpo con las mejores galas. Esencias, jazmines en el pelo.

Hoy podré escuchar lejanas melodías, otrora descubiertas.

Hoy veo el horizonte mucho más amable. Es la tierra mía, ocre, amarilla sedienta.

Hoy me cubro con aperos de vida. Mi vida emergente. Tierra viva.

4 comentarios:

LUIS AMÉZAGA dijo...

Aperos muertos de la tierra viva. Hace años que no veo fotos de ese tipo, desde que mi abuelo murió, y con él, el trabajo del campo.

anatema dijo...

Luís. Esos aperos, casi en desuso, son nuestras raíces y su visión nos lleva y eleva. Nos lleva a la interioridad de uno mismo.

Lo banal se evapora se diluye. Lo otro queda y reconforta. Mitiga la tristeza.

citoyen dijo...

Es un gustazo encontrarse con estos blogs. Ver estas fotos me hicieron recordar el patio trasero de la casa del ´pariente´ como le llamabamos los ñietos. La casa se encontraba en Zitácuaro, Michoacán, México. Más o menos a dos horas y media del D.F.

Saludos.

Choninha dijo...

A terra, a nossa, eterna...