



Ayer se inauguró ARCO con la asistencia de los Reyes de España al recinto de IFEMA y con la natural expectación mediática, como es de rigor. Qué sería del mundo sin la prensa, ¡Mon Dieu!.
Y cómo sería el mundo sin ella, de lógico y racional.
Confieso que yo no buscaba a los Reyes, ni corría tras ellos, pese a inspirarme un gran respeto y cariño. Yo me paseaba tranquila entre las obras expuestas por las diferentes galerías con los ojos abiertos y la mente dispuesta. El caso es que, como digo, yo no buscaba a los Reyes ni los perseguía pero, mire usted por dónde, pareciera que ellos me persiguieran a mi porque me topaba a, cada cuatro pasos, con ellos y con la comitiva, que no era poca.
Allí, Esperanza Aguirre, cada día más barby, el Alcalde Ruiz Gallardón, de impecalble traje gris, la ministra Carmen Calvo, de inevitable "marca", concejales, guardaespaldas....pufffff. Todos ellos con la sonrisa y la estupidez puesta, demostrando al mundo que el mundo es suyo y que la plebe no tiene más que aplaudir a su paso. ¡ Qué asco ! Y para colmo, tras ellos, una nube de fotógrafos corriendo como si captar sus imágenes fuera la vida en ello. ¡Qué asco! -insisto-.
Los Reyes, como siempre, elegantes y naturales, sin nada que aparentar, eran ellos. Algo más delgados y tristes que de costumbre, demostrando que dentro de sus testas coronadas existe algo más que el rígido protocolo y la pose. Pasan por un momento difícil que les toca de cerca y se les nota.
Arco 2007, tiene una apariencia menos provocadora, menos impactante. Al parecer se augura un porcentaje en ventas superior a ediciones anteriores. Y es que "España va muy bien", aunque los jóvenes no puedan acceder a la vivienda, ni a un salario que les permita vivir con la dignidad que merecen. Resulta que, son ahora los hijos los que envidian la situación de los padres. Vivir para ver.