




Lo ignoraba, lo confieso. Hoy se ha celebrado el día mundial de la voz. Una bloguista de Lisboa, Dulce, me lo ha descubierto en su blog y escribe un bello texto sobre la voz, sobre la nostalgia de una voz, tal vez sobre la carencia de una voz.
Esta tarde yo he divagado y vagado junto al Duero y me envolvía esa luz. ¿Hay un día mundial de la luz? Lo ignoro también. Pero si no lo hubiera yo lo propugno y parto de esa luz que me proporciona Zamora, mi ciudad, cada día, al amanecer o al ocaso, al mediodía o a las cinco de la tarde. La luz de Zamora es infinita. No se extingue nunca y los ojos se hacen agua y el alma se hace añicos y Vivaldi no conoció Zamora pero sus "Estaciones", bien pudiera ser que aquí las soñara, en Zamora, junto al Duero, junto a tantos poetas que dejan deshojar sus versos con medio azumbre de vino o bebiendo sus propias lágrimas.