







A campo abierto, entre encinas y reses bravas, junto al murmullo del Tormes, el
Balneario de Ledesma. situado en una típica dehesa salmantina, constituye un paraje perfecto para disfrutar de lo que, tradicionalmente, se conoce como vacaciones de salud.
"El Balneario de Ledesma ha sido a lo largo de la historia y sigue siendo en la actualidad, lugar de referencia en lo concerniente a Estaciones Termales. A sus Aguas Mineromedicinales, modernas instalaciones, y trato personalizado se añade un entorno lleno de vida, en plena naturaleza. En suma, un conjunto de factores que ayuda a una mejora integral del organismo, aconsejada para la consecución de una vida saludable."
Un lugar, en suma, original e insólito. Las compras pueden hacerse mientras se da un largo paseo. A ambos lados de la carretera afloran puestos donde los gitanos salmantinos, -algunos acuden desde hace 25 años y se ganan la vida con ello,- exhiben ropas típicas de mercadillo o de saldo, pero todo se vende, -afirman-. Las placas solares hacen, a su vez, de marquesina para resguardar los coches y en la parte más alta del Balneario, un antiguo depósito sirve para que los aprendices de poeta expresen sobre la blanca pared sus cuitas. También los jabalíes pueden salir al paso, irrumpiendo, de pronto, en el paisaje al observar la presencia humana.
Unos días de asueto diferentes para lugares y gentes diferentes.