9 de abril de 2017

Los dólmenes de Antequera y la Princesa Tazgona








Aunque todavía haya muchos españoles que no conozcan Antequera, estoy segura de que en alguna ocasión habrán oído pronunciar la famosa frase “Que salga el sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera”.


Puedo decir que yo soy una de esos españoles que no había estado nunca en Antequera aunque sí sabía de la frase e incluso la había utilizado alguna vez para salir de alguna situación comprometida. Hoy, Antequera está ya en mi retina, en mis recuerdos y en mi sentir. En mi cabeza se disputan protagonismo, la Peña de los Enamorados, el Torcal, los Dólmenes, la Alcazaba y la bella  Tazgona, princesa árabe que “nos contó”, allí mismo en la Alcazaba, frente a la Peña de los Enamorados,  como se había prendado de Tello, un caballero cristiano y cómo, ante la imposibilidad de llevar a cabo su gran amor,  tuvieron que renunciar a  él  arrojándose al vacío abrazados desde lo alto de la Peña. Leyenda… realidad… qué importa. Es una  bella historia de amor ocurrida en la época medieval que ha corrido de boca en boca, de generación en generación  y que, contemplando los lugares donde ocurrió  nos transporta a otras épocas cuando la ciudad de Antequera estuvo ligada al municipio romano de Anticaria que nos lleva a 2000 y 2500 años atrás, incluso algunos apuntan a 4000 dados los restos encontrados. Y esta bella historia de amor está relacionada, precisamente, con los dólmenes de Antequera, principales testigos de esta época, como son los dólmenes de Menga y Viera, el Romeral y la Necrópolis de Alcaide. Este conjunto se considera el mejor conjunto dolménico de España, siendo el dolmen de Menga su principal exponente del megalitismo peninsular.

Aunque la visita a estos lugares invita a soñar y elucubrar se hace imprescindible dar algunos datos sobre estas espectaculares construcciones que están a la altura de Atapuerca o Altamira. Los Dólmenes de Antequera , junto a otros templos como los encontrados en Irlanda, Carnac en Francia o los Templos de Malta, representan el máximo exponente del legado patrimonial y cultural de las primeras sociedades neolíticas europeas como es el megalitismo.

Dada su importancia, la Unesco, y el Comité del Patrimonio Mundial declaró inscribir el Sitio en la Lista del Patrimonio Mundial al cumplirse todos los requisitos y criterios como bien cultural en serie, adoptando la Declaración de Valor Universal Excepcional. en 2016.

A simple vista, estas estructuras se muestran como paisaje natural, sin embargo se hallan enterradas bajo túmulos de tierra, cuya orientación se basa en la Peña de los Enamorados y el Torcal, monumentos naturales. La manera en la que se planifica su arquitectura es excepcional. Todo ello está en perfecto estado de conservación, tanto la estructura rocosa interior como los túmulos que la recubren.

Los megalitos son las primeras  formas de arquitectura monumental en piedra de la Prehistoria europea. Su función servía como cámaras mortuorias, como templos y como espacio rituales de ceremonias propiciatorias, relacionado casi siempre con la fertilidad, o la memoria de los antepasados.  

Todos estos monumentos tienen una relación visual  perfectamente medida y estudiada que fue descubierta sucesivamente por diferentes investigadores  como Louisa Tenison en 1851, Manuel Gómez Moreno en 1905 . Por su parte,  James Hemp en 1934  publica la primera fotografía de La Peña desde la entrada de Menga que señala la presencia del túmulo en El Romeral. En 2002 Michael Hoskin que ha investigado sobre miles de megalitos pone de relieve la orientación equinoccial de Viera y la terrestre de El Romeral.

Observando estos lugares, de gran impacto visual y que irradian tan fuerte magnetismo, podemos imaginar a aquellos primeros investigadores maravillados ante descubrimientos tan excepcionales, y maravillados también al descubrir el modo en como fueron construidos.  Sin duda, una placer para los estudiosos en cultura megalítica.



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