2 de septiembre de 2006



Plateada por el rubio sol,
Zamora calla:
Al susurro del viento
al eco antañón del poema de Claudio,
poeta de vino y taberna,
poeta del Duero
poeta huérfano
de casas y de hermanas.

Poeta de agua y hojas:
Hojas aventadas
sobre el agua mansa.

Hoy, Zamora se miraba
y la miraba.
Mi vieja Zamora,
mi tierna y dulce Zamora
que acarician mis ojos
y mis días.

Espejos del alma
espejos de sombras.

Espejos doloridos.

2 comentarios:

Darkhorse1974 dijo...

Precioso lo que has escrito, las fotos muy bonitas, algun dia tendre que conocer Zamora digo yo??? :)

Kadannek dijo...

saludos cordiales.
Muchas gracias por sus comentarios en mi blog.
Bellas palabras, bellas de verdad, y esas fotos! por los cielos, son una hermosura, qué bello lugar, me encantaría estar allí!

Muchos cariños, cuidese, nos leemos.